Aunque la palabrita que tanto asusta a las mujeres viene del griego mens (mensualmente) y pausi (cese), que marca la terminación de la etapa fértil, la palabra interpretada de otra manera le da otro sentido a una nueva etapa de la vida “Menos – Pausas” es decir, que nos invita a vivir en movimiento continuo, en un descubrir de nuevas oportunidades, de conquistar sueños dejados en el tintero y de ser feliz.
Una amiga de 84 años bien me decía con picardía: “lo hermoso de esta edad es que ya no corro el susto de quedar embarazada”; lo cual me lleva a pensar que en la medida que trascurrimos por la vida, de cada uno de nosotros depende sacarle provecho, disfrutar el néctar y las bondades de cada edad y eso, sólo se descubre arriesgándose a vivir.

Las mujeres culturalmente han sido educadas para dar y darse a los demás, contener y ser contenedoras, sacrificarse y entregar toda su esencia para sacar adelante a sus relaciones, familias y trabajos, sin embargo en estas transformaciones culturales que hemos y estamos viviendo, las mujeres que están “ad portas” de iniciar la vejez, se sienten confrontadas cuando se les pregunta sobre sus gustos personales, sueños, anhelos y triunfos; pues en un mundo tan competitivo y exigente, pocas veces se les permiten espacios de respiro, donde se alejen del trabajo, de los hijos, de su pareja, de su familia y que puedan desarrollar acciones y proyectos que tenían aplazados por tantos compromisos. ¿Dónde quedó la niña que quería ser astronauta, o la que quería aprender carpintería, aprender a tocar un instrumento o la que quería ser pinchadiscos? ¿Qué sueños se quedaron aplazados por vivir hasta el cansancio la etapa adulta de “máxima productividad”?

Pues bien, la menopausia trae consigo síntomas inespecíficos que te obligan a cambiar tu ritmo de vida; calores, muchos sofocos, sudoraciones y cambios de ánimo, donde el cuerpo te grita que es tiempo de liberar, que has cargado mucho, que incluso te has sobrecargado de emociones, trabajos y angustias y que debes aligerar la carga, que debes ser libre y que debes aprender a aprovechar el tiempo que antes no tenías.

La menopausia no te hace vieja, ni fea ni mucho menos enferma; ¡eso depende de ti! Invierte en tu belleza, en moda, en conocimiento, en nuevas amistades, aprendizajes y experiencias; pero sobre todo invierte en tu salud espiritual, esa que te da sentido de vida y que te permite trascender.

La salud muscular, el movimiento y el baile, nos permiten invertir en la etapa más larga de la vida, que inicia a los 60 años pero no sabemos si terminará a los 90, a los 100 o más; por lo tanto hacer menos pausas, invita a saltar de la poltrona de la zona de confort, a derrotar la espera angustiosa de lo que nunca va a pasar y marcará un nuevo comienzo, una nueva aventura, otra oportunidad de vida ya sea para fortalecer lo construido o para reiniciar y corregir aquello que creemos que nos faltó; por lo tanto la menopausia no es una etapa de pérdida sino de ganancia.

Robinson Cuadros Cuadros
Médico Geriatra
Presidente de la Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría

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