Ingrid Bullich Marín se considera una enfermera vocacional, inquieta, alumna y aprendiz de por vida (en todos los sitios y de todo el mundo, tanto personalmente como profesionalmente). Cogemos su lema vital de “compartir es vivir” para aprovecharnos de todo lo que ha aprendido y lo que está por venir. ¡Hola Ingrid!

  • ¿Qué crees que fue determinante para despertar tu vocación por la enfermería? ¿Y por la enfermería geriátrica?

No sé si fue determinante, pero creo que sí que influyó. Tengo la sensación que en casa hemos mamado el tema de cuidar desde pequeños.  Mi abuela materna vivía con nosotros en casa. La recuerdo enferma, a épocas estable pero siempre frágil de salud. En casa todos colaboramos en su cuidado: mis padres, mis hermanos, también yo. Tenía una insuficiencia cardíaca e iba haciendo reagudizaciones e ingresos hospitalarios a menudo. Recuerdo que cuando salía de la escuela la iba a ver al hospital siempre que podía. Y me gustaba. Cuando estaba allí, no sólo la visitaba a ella. Recuerdo que cuando llevaba un rato en su habitación y ya se me hacía aburrido (era una niña inquieta), me iba a otras habitaciones a saludar a otras personas que estaban ingresadas. Creo que sin saberlo, hacía un voluntariado, acompañando a pacientes de la planta de mi abuela.

Desde muy jovencita decía que quería estudiar enfermería. Lo de enfermería geriátrica llegó más tarde. De hecho, recién diplomada me plantee el tema de la especialidad de comadrona, pero no prosperó la idea. Me introduje en el mundo de la geriatría, de las residencias de personas mayores y del ámbito sociosanitario catalán. Aposté por formarme también en cuidados paliativos. Y cuando salió la oportunidad de tener la especialidad de enfermería geriátrica, después de trabajar casi 15 años en este campo, no dudé en que tenía que luchar por ello. Y ¡lo conseguí!

  •  ¿Cuáles podrían ser los colmos de la enfermera geriátrica?

 Supongo que tener la mala fortuna de no llegar a envejecer. Quedarte por el camino…. 

  • En tu actividad asistencial como enfermera en unidades de cuidados paliativos y con amplia experiencia, ¿cuáles son las cosas que nos unen en esos momentos?

Lo que tenemos en común y lo que nos une es el desenlace, es decir, un día u otro todos  y todas moriremos (a pesar de que Eduard Punset manifestara en una entrevista que no estaba demostrado que él debía morir).

La verdad es que tengo la sensación que cada persona en la etapa de final de vida lo vive de manera única, personal, individual. Y no sólo la persona enferma, sino también cada uno y cada una de las personas que están a su lado (familiares, amigas, vecinos,…). Por este motivo debemos intentar descubrir esa singularidad, valorando las diferentes esferas de la persona (la física, la psicológica, la emocional, la espiritual,….), tanto de la persona como de sus allegados. Cada persona tiene su película de vida. Y depende de cómo haya sido esa película, también serán esos momentos finales. Sí que creo que de una manera u otra, la mayoría de las personas miran la película de su propia vida, la repasan, valoran cómo ha sido….

  • ¿Qué cosas deberían pensar seriamente aquellas personas que ahora mismo se están planteando dedicarse a la especialidad geriátrica?

Como aspectos objetivos destacaría que, a pesar del envejecimiento de la población,  actualmente solo hay 21 plazas ofertadas de formación sanitaria especializada en enfermería geriátrica en toda España.  Es la realidad que tenemos. Así que el acceso es limitado y, a mi parecer, difícil aunque no imposible. Además,  hay que tener presente que la especialidad en enfermería geriátrica en algunas comunidades autónomas aún no está  reconocida a nivel de condiciones laborales. Espero que esto pronto y progresivamente vaya cambiando.

Y como aspectos más subjetivos destacaría que se planteen si les gusta la disciplina enfermera, en su mayor esencia, la que se dedica al cuidado de las personas, en este caso de las personas mayores. Y esa es una reflexión individual, muy personal y profunda.

La potencialidad de la enfermera geriátrica es muy amplia, puede intervenir en el ámbito de atención primaria y comunitaria, también en el ámbito de internamiento, desde el hospital de agudos hasta los centros de larga estancia. Así que es una especialidad que puede tener un abanico de actuación tan amplio, que es difícil de pensar, que por el hecho de tener una especialidad, te dedicarás el resto de la vida a hacer una única cosa. Y esto sólo es en el ámbito más asistencial. Luego también hay la opción de explorar el ámbito de la gestión, la docencia y la investigación en enfermería geriátrica.

Y también reforzaría la idea del liderazgo. Las enfermeras que quieran dedicarse al ámbito geriátrico, tendrán un importante reto de liderazgo vinculado a la promoción de la salud, a la prevención de enfermedades y a la atención de aquellas personas con múltiples necesidades sociosanitarias derivadas de la presencia de enfermedades avanzadas. Cada vez más, las enfermeras estamos asumiendo este rol de líder, pero aún nos queda un largo recorrido. Esta responsabilidad tiene muchas implicaciones, entre otras: conocer la realidad y singularidad de cada persona que atendemos, aspectos comunicativos, conocer el entorno en el que se actúa y los recursos disponibles, trabajo en equipo, autoconocimiento y autogestión, gestión de cuidados, creatividad,… Un sinfín de aspectos “escondidos” detrás de una única palabra: enfermería geriátrica.

  •  A las enfermeras os han enseñado a cuidar a los demás pero ¿qué tal abordáis los autocuidados?

¡Hacemos lo que podemos! Buena alimentación, ejercicio físico, vida social, trabajo personal, desconexión del trabajo cuando se acaba la jornada, ir a la montaña, buena comunicación con los compañeros/as de trabajo,…. Hay un sinfín de cosas que hacen que estemos bien autocuidados y satisfechas de lo que hacemos. 

Tengo que reconocer que, personalmente, hay temporadas que quizás me desbordo demasiado y me cuido peor. Normalmente se relaciona con periodos en los que asumo más actividades o acciones de las que caben en mí día a día. En este aspecto todavía estoy aprendiendo a frenar, porqué aunque todo me parezca interesante, enriquecedor, motivador, no puedo llegar a todo.   

  • ¿Cómo te proteges al dolor ajeno? Alguna recomendación desde la experiencia profesional.

Intento poner mucho amor en todo lo que hago. También trabajo con empatía y compasión, entendida como la percepción y la habilidad para de sentir el sufrimiento del otro, y el deseo y la acción de aliviarlo, reducirlo o eliminarlo. Es fundamental para lograr la calma y el bienestar.

Reconozco que la formación en gestión de emociones, conocerse personalmente, hacer trabajo personal de introspección, saber cuáles son tus puntos fuertes y débiles, etc. Todo ayuda a saber qué estrategias son las que a cada una le van mejor para sobrellevar el impacto del dolor de los demás. 

Finalmente, destacaría el trabajo en equipo como fundamental. Contar con el soporte de los compañeros y compañeras cuando alguna situación y/o persona te impacta mucho. Hablar, comentar, manifestar emociones,…. Todo ayuda a llevar el dolor ajeno mejor, a abordarlo y no dejar que se vaya haciendo más complejo y menos llevadero. 

  • Desde hace unos años te pasaste a la gestión, ¿volverás a la práctica asistencial? ¿Qué echas de menos?

¡Me encantaría! De hecho, si pudiera, me gustaría combinar el trabajo que realizo ahora de planificación de recursos sociosanitarios, con algo de práctica asistencial e investigación. Encontrar el equilibrio entre los tres ámbitos de actuación no será fácil, pero espero algún día encontrar la “fórmula magistral” que me lo permita. Poco a poco tengo la sensación de estar más cerca de lo que quiero. De momento, he acabado el doctorado y he hecho un reciclaje asistencial de medio año, que eran aspectos necesarios para hacer esta triple combinación. 

  • Y por último, ahora que estás a punto de cumplir los 40, ¿qué te parecen las tan comentadas crisis generacionales? ¿Cómo celebrarás tu cumpleaños?

Personalmente, creo que las crisis están muy vinculadas a acontecimientos vivenciales de gran impacto, más que a los años en los que haces números redondos. Aún así, hay aspectos de la vida que van regidos por el reloj biológico. Aunque se puede transgredir la norma, cada cosa tiene su momento.  

Respecto a mis 40, haré un gran viaje. Cumpliré los años en Japón. Y estoy muy contenta de poderlo celebrar así. 

Como hago los años a mediados de agosto, la mayoría de la gente que forma parte de mi tren de vida está de vacaciones. Así que fiesta no hago. Pero sí que este año me apetece hacer algo especial para 40 personas que he identificado que han contribuido de forma importante en mi vida. Esas personas que, de una forma u otra, me han hecho avanzar para que, a día de hoy, yo sea quien soy. Y lo que me he dado cuenta haciendo esta lista, es que he tenido que priorizar, he dejado personas fuera de la lista, aunque son personas muy valiosas en mi vida también. 

Por último, intentaré montar otro viaje a finales de verano u otoño con el resto de familia, más cercano, más cortito, pero muy pendiente (conocer de dónde era mi abuela). Con los años, siento que lo más importante es dedicar y compartir tiempo con quien quieres. Porqué como siempre digo: compartir es vivir.

Ingrid Bullich Marín. Nacida en Terrassa (Barcelona). Diplomada en enfermería, especialista en enfermería geriátrica. Doctora en Ciencias enfermeras. Máster en Cuidados paliativos paliativos y en Liderazgo y gestión de servicios de Enfermería.

Trabaja en planificación sanitaria, en la Dirección General de Planificación en Salud del Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, como técnica en salud del Plan director sociosanitario desde hace 10 años.

Actualmente Secretaria de la Junta directiva de la Sociedad Catalana de Geriatría y Gerontología. Además participa como redactora del GeribloC (Update en Geriatría, sesión bibliográfica en línea) de la Sociedad Catalana de Geriatría y Gerontología. Forma parte del grupo de Enfermería de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y colaboradora del Grupo de Investigación en Cronicidad de la Cataluña Central (C3RG).

En el ámbito docente colabora con diferentes Universidades en cursos de grado y posgrado en el ámbito de la enfermería geriátrica y los cuidados paliativos.

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