Envejecer es un proceso natural, y hacerlo con salud y calidad de vida depende en parte de nosotros mismos, de nuestros hábitos de vida, y de nuestra corresponsabilidad. Un paciente empoderado, responsable y protagonista de su enfermedad, es sin duda un activo para el sistema sanitario.

En España somos líderes en esperanza de vida, el segundo país del mundo, solo detrás de Japón. Una longevidad que supone un importante reto para el sistema sanitario. Se prevé que en 2061 el 39% de la población superará los 65 años (16 millones de personas), y de ellas 8,7 millones de personas tendrán más de 80 años.

El aumento de la cronicidad es imparable. Un 45% de la población española mayor de 16 años padece al menos una enfermedad crónica, y pasados los 65 años, tienen de media cuatro. Actualmente el 80% del gasto sanitario en España se dedica a atender las enfermedades crónicas.

Estos datos ponen de relieve la necesidad de respuestas económicas, sociales, sanitarias, etc. Desde la red de farmacias comunitarias estamos trabajando en este importante reto, ofreciendo servicios que mejoren el uso de los medicamentos, especialmente en pacientes mayores, crónicos y polimedicados.

Servicios que – como el estudio de investigación Adhiérete, que formó parte del Partenariado europeo para el envejecimiento activo y saludable de la Comisión Europea – demuestran que la intervención profesional del farmacéutico mejora el uso de los medicamentos y la calidad de vida, reduciendo resultados no deseados de los fármacos.

Algunos de estos servicios son el seguimiento farmacoterapéutico, la conciliación de la medicación tras un ingreso hospitalario o la adherencia a los tratamientos, problema este último de gran magnitud. La Organización Mundial de la Salud estima que el 50% de los pacientes crónicos no cumplen con los tratamientos prescritos por su médico.

La red de 22.000 farmacias españolas, en las que trabajan 49.500 farmacéuticos, tiene un gran potencial sanitario que estamos desarrollando, y que cobra especial importancia ante el actual reto demográfico. Concretamente la Farmacia puede y quiere ser un elemento importante, y para ello reclamamos que se refuerce su papel sanitario en la atención primaria a la población, tanto en el uso seguro de los medicamentos, como en la promoción de la salud y en la prevención.

Por las farmacias españolas entran cada día 2,3 millones de personas, una puerta de entrada a la sanidad y al sistema sanitario que debe aprovecharse en el siglo XXI. Unos profesionales sanitarios que, en una práctica colaborativa con los demás profesionales sanitarios, pueden mejorar la salud de la población. Unos farmacéuticos que son los aliados sanitarios de la población mayor.

Jesús Aguilar
Presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos