Las personas apáticas no evitan deliberadamente hacer un esfuerzo. Por el contrario, la energía fisiológica necesaria para convertir en acción una decisión que exige esfuerzo es mayor en ellos que en los individuos «normales» señala una nueva investigación.

En una investigación de los sistemas cerebrales premotores durante una tarea de tomar una decisión basada en recompensa y esfuerzo, los investigadores descubrieron que la actividad es más intensa en los individuos apáticos en zonas vinculadas a prever la acción.

Se sorprendieron con los hallazgos. «Esperábamos ver menos actividad, pues tenían menos probabilidades de aceptar opciones que exigiesen esfuerzo pero descubrimos lo opuesto», dijo en un comunicado el autor principal Masud Husain, DPhil, BMBCh, profesor de neurología y neurociencia cognitiva, del Departamento de Psicología Experimental, Universidad de Oxford, Reino Unido.

“Hay una deficiente conectividad en zonas relacionadas con la motivación en los cerebros de personas apáticas”

Utilizando técnicas de exploración del cerebro mediante imágenes, descubrieron que las conexiones en la porción frontal de los cerebros de las personas apáticas eran menos eficaces. El cerebro utiliza alrededor de una quinta parte de la energía que se consume cada día. Si precisa más energía planificar una acción, resulta más pesado para las personas apáticas realizar acciones. Estos cerebros tienen que hacer más esfuerzo.

La apatía en las enfermedades neurodegenerativas 

El Dr. Husain explicó que los hallazgos podrían trasladarse potencialmente a estados y enfermedades en las cuales la apatía es un síntoma.

El motivo por el que realizaron este estudio surgió al observar pacientes hospitalizados tras sufrir un accidente cerebrovascular, y también trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.

Esta situación lleva a trazar paralelismos entre el esfuerzo adicional necesario en los cerebros de personas apáticas y el esfuerzo necesario para iniciar el movimiento observado en la enfermedad de Parkinson. La investigación parece indicar que la dopamina puede alterar la motivación lo mismo que el movimiento.

El equipo de investigadores prevé ampliar este protocolo a pacientes con enfermedad cerebrovascular de vasos pequeños y enfermedad de Parkinson. Los siguientes pasos se encaminarán en el análisis de la modulación de la apatía por fármacos dopaminérgicos.

Cereb Cortex, publicado en línea el 12 de noviembre de 2015 Artículo completo