Contrariamente a lo que muchos creen, las personas mayores son más heterogéneas entre ellas que otros grupos etarios. Es por ello que nos gusta más hablar de vejeces que de la vejez. Para ilustrar estas formas autónomas de vivir y expresar sus individuales, os brindamos la historia de Helen Lambin. Desde luego, ella como tantas otras y otros, nos inspiran sobremanera.

Cuando esta mujer se hizo su primer tatuaje en su 75 cumpleaños, no tenía intención de volver pero ya sabéis lo adictivo que son estas manifestaciones artísticas. Nada más salir del salón de tatuajes, confesaba: “me ha hecho sentir aventurera y salvaje”.

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Al principio decía lo siguiente: “sabes, no quería que todos supieran que tenía un tatuaje”. Eso fue ya hace nueve años. Desde entonces, Lambin ha visitado muchas veces al tatuador Dave McNair en Chicago Tattoo and Piercing.  Ya no ocultar sus tatuajes, que cubren sus brazos y manos, la parte superior de la espalda y la parte inferior de las piernas. Los muestra con enorme orgullo.

Ahora, con 82 espléndidos años y más de 50 tatuajes que embellecen su cuerpo, porque así lo viven cada uno. Sentirse guapo es un derecho que debemos seguir impulsando así como el reivindicar nuestra capacidad de autogobierno.

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¿Tú también piensas que los tatuajes son  cosa de los jóvenes, y que las personas que tienen tatuajes y pasan de los 50 o 60 años cometieron este “error” durante su juventud? Nada que ver.

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