Hacerse mayor y llegar a viejo es un gran privilegio y un honor que no todos tenemos la suerte de alcanzar. La vida nos pasa de largo, cumplimos años sin darnos cuenta y en la mayoría de los casos, sin apreciar lo importante. Paremos por unos minutos. Apaguemos cualquier interferencia. Sintamos el momento presente y como la respiración, lo hace evidente. Estamos vivos.

Con la perspectiva del tiempo compartimos lo que con sabiduría la psicóloga Marie de Hennezel dice “Envejecer no es una debacle ni una edad dorada. Es una etapa tan rica y digna de ser vivida como las otras, apasionante de vivir, con sus alegrías y sus dificultades. Da problema, por supuesto, a todos los niveles económicos, sociales, psicológicos. Un arte contradictorio, por una parte un naufragio y por otra, una progresión”

Para los que aún no escuchasteis este termino anglosajón lo podemos traducir por “atención plena” y sus orígenes suelen situarse hace 2.500 años en la tradición budista con Siddhrta Gautama, Buda.

El Mindfulness consiste en prestar atención al momento presente, a los pensamientos, las emociones, las sensaciones y el entorno, desde la “aceptación” -una atención a pensamientos y emociones sin juzgar si son correctos o no-. Alejados del pasado y sin ensoñaciones o preocupaciones futuras.

Los beneficios del mindfulness han sido ampliamente documentados en publicaciones de medicina y psicología. Mejora la ansiedad, conciliamos mejor el sueño, disfrutamos con intensidad de los pequeños placeres…

Los principios básicos de Mindfulness, según John Kabat-Zinn:

1. No juzgar: observación imparcial. No criticar, ni evaluar como bueno o malo.

2. Aceptación: de cómo somos y de lo que sucede a nuestro alrededor. (Aceptación no significa resignación. Cuando estamos atentos y somos conscientes, podemos cambiar aquello que necesitemos cambiar.)

3. Mente de principiante: observar con curiosidad. Percibir la realidad como si fuera la primera vez que la viéramos.

4. No obcecarse en el logro: tener metas alcanzables nos da dirección y motivación, pero la flexibilidad es fundamental para adaptarnos a los cambios. A veces, es necesario cambiar la meta o la estrategia o necesitamos prepararnos mejor antes de continuar… No identificarnos con los resultados, abandonando el intento de control y auto-perfeccionamiento.

5. Ecuanimidad/Desapego: valorar con equilibrio sin apego a personas y a cosas, con amor.

6. Confianza: aceptación de la incertidumbre, vamos a afrontarla con ánimo, aliento y vigor.

7. Paciencia y constancia: práctica repetida sin desánimo y sin culpa, sin reproches. No es un tema racional, es una cuestión de práctica. Cuanto más se practica más atención plena y bienestar se obtienen. Cada minuto de práctica cuenta.

Es muy común que miremos con nostalgia el pasado a pesar de que fue turbulento. La memoria la dominamos a nuestro antojo, seleccionamos y ésta nos ayuda a superar las complicaciones del día a día. Por eso, a partir de ahora vamos a vivir conscientes y con este lema por bandera: “El ayer es historia, el mañana es un misterio y el hoy es un regalo, por eso se llama presente.” Maestro Oogway. A ver si con estos pequeños consejos, conseguimos vivir con atención plena y disfrute gozoso. ¡Estamos a tiempo!