Las memorias ambientales se pueden transmitir de un padre a sus nietos

Si tienes diabetes o cáncer, o incluso problemas cardíacos, tal vez deberías echarle la culpa al comportamiento de tu padre o del medio ambiente. O incluso a tu abuelo. Eso es porque, en los últimos años, los científicos han demostrado que, antes de su descendencia sea incluso concebida, los hábitos de la vida de un padre con la comida, las drogas, la exposición a productos tóxicos e incluso el estrés pueden afectar al desarrollo y a la salud no sólo de sus hijos, sino también de sus nietos.

Pieza clave del rompecabezas molecular

A pesar de una década de trabajo, los científicos no han sido capaces de entender mucho acerca de cómo se lleva a cabo esta transmisión de memorias ambientales durante varias generaciones. Investigadores de McGill y sus colaboradores suizos han descubierto que las proteínas conocidas como histonas, que han atraído relativamente poca atención hasta ahora, pueden desempeñar un papel crucial en el proceso.

Creen que este hallazgo, que se describe en un artículo recién publicado en Science, tiene el potencial de cambiar profundamente nuestra comprensión de cómo heredamos cosas. Esto es porque los investigadores muestran que hay algo aparte de ADN que juega un papel importante en la herencia en general, y podría determinar si los hijos y los nietos de un padre serán saludables o no.

Una nueva dirección

En el pasado, la mayor parte de la investigación en esta área, que es conocida como la epigenética, se ha centrado en un proceso que implica el ADN y ciertas moléculas (conocidos como grupos metilo) que se unen al ADN y actúan como un regulador de intensidad, aumentando o disminuyendo la expresión de genes específicos. 

Los investigadores tenían curiosidad sobre si las histonas pueden jugar un papel en la transmisión de la información hereditaria de padres a sus hijos, ya que son parte de los contenidos de los espermatozoides transmitidas en la fertilización. Las histonas son distintos de nuestro ADN, aunque se combinan con él durante la formación de células, actuando como un carrete rodeado de viento de ADN.

Así que, para probar su teoría acerca del posible papel de las histonas en la orientación de desarrollo del embrión los investigadores crearon ratones en los que se alteraron ligeramente la información bioquímica en las histonas durante la formación de células de esperma y luego midieron los resultados. A continuación, estudiaron los efectos sobre la descendencia.

Hay algo más que ADN implicado en la herencia

Descubrieron que había consecuencias nefastas para la descendencia, tanto en términos de su desarrollo por ejemplo, cuando los hijos eran propensos a defectos de nacimiento y tenían una formación esquelética anormal, y en cuanto a su supervivencia. Por otra parte, lo más sorprendente, es que estos efectos todavía se podían ver dos generaciones más tarde.

“Cuando vimos la supervivencia disminuida a través de generaciones y las anomalías del desarrollo nos quedamos muy impresionados, ya que nunca se pensó que la alteración de algo fuera del ADN, es decir, una proteína, podría estar involucrado en la herencia”, dijo Sarah Kimmins, del Departamento de Ciencia Animal en la Universidad canadiense de McGill, y uno de los autores principales de la investigación. 

Estos resultados son notables, ya que indican que la información que no es del ADN está participando en la heredabilidad. El estudio pone de relieve el papel fundamental que desempeñan los padres en la salud de sus hijos e incluso sus nietos. El trabajo abre nuevas vías de investigación para la posible prevención y tratamiento de enfermedades de diversa índole, que afectan a la salud a través de las generaciones.

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