Cuando hablamos de nuestros cinco sentidos, nuestra capacidad de oler generalmente se olvida a menos que entremos en contacto con algo especialmente desagradable. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que cuando este sentido pasa desapercibido, o más bien sufre una alteración, podría usarse para ayudar a identificar la enfermedad de Parkinson en pacientes hasta 10 años antes de que se desarrollen los síntomas, como temblores y rigidez.

En un estudio publicado en Neurology, los investigadores diseñaron una prueba que puede ayudar a medir el sentido del olfato de una persona, lo que podría conducir a un diagnóstico y tratamiento más temprano. En las pruebas, descubrieron que el vínculo entre el mal olor y el Parkinson también era mayor en los hombres, aunque no saben por qué. El Parkinson es una enfermedad cerebral neurodegenerativa sin cura, y tampoco se conoce su causa, según la National Parkinson’s Foundation.

“Estudios anteriores habían mostrado la predicción de la enfermedad de Parkinson entre cuatro y cinco años después de realizar la prueba del olfato”, dijo la autora del estudio Honglei Chen. “Nuestro estudio muestra que esta prueba puede ser capaz de informar el riesgo mucho antes que eso”.

Para la investigación, el equipo analizó a 2.462 personas con una edad promedio de 75 años que realizaron una prueba de rascado y olfateo en la que se les pidió que identificaran aromas comunes como limón, gasolina, cebolla y canela. Los voluntarios recibieron un seguimiento durante un promedio de 10 años.

En el transcurso de la década, las personas que obtuvieron malos resultados en la prueba de olfato tuvieron más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Parkinson que aquellas con un sentido del olfato bueno o medio. Esta correlación parecía ser más fuerte para los hombres blancos en comparación con los hombres negros. Estos resultados se mantuvieron incluso después de que el equipo tuviera en cuenta otros factores que pueden aumentar el riesgo, como fumar, tomar café o tener un historial de lesiones graves en la cabeza.

Aunque no existe una cura para la enfermedad de Parkinson, hay una serie de tratamientos que minimizan los síntomas, los más comunes incluyen: temblor de manos, brazos, piernas, cara y mandíbula; rigidez en los brazos, piernas o cuerpo; ralentización del movimiento; y escaso equilibrio y coordinación. Tampoco hay una prueba de laboratorio para diagnosticar la afección, y los médicos generalmente no la detectan hasta que aparecen los síntomas. Sin embargo, esto puede pasar varios años después de que la enfermedad cuando ya ha comenzado a causar daño neurológico, lo que puede dificultar el tratamiento.

El equipo enfatizó que no todos los que obtuvieron puntuaciones bajas en la prueba de olfato pasaron a desarrollar la enfermedad. Aún así, los números fueron lo suficientemente fuertes como para sugerir que la correlación se debió a algo más que una posibilidad, y los investigadores desean explorar más a fondo lo que puede causar esta conexión.

Fuente: Chen H, Shrestha S, Huang X, et al. Olfaction and incident Parkinson disease in US white and black older adults. Neurology . 2017