Contaminación del aire y demencia

La contaminación del aire puede estar relacionada con un mayor riesgo de desarrollar demencia, según un estudio observacional con sede en Londres. Las asociaciones encontradas no pueden explicarse por factores que se sabe que influyen en los riesgos de desarrollar la enfermedad, dicen los investigadores.

La contaminación del aire es ahora un factor de riesgo establecido para la enfermedad cardíaca / accidente cerebrovascular y la enfermedad respiratoria, pero su papel potencial en enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, no está claro.

Para tratar de explorar esto más a fondo, los investigadores utilizaron estimaciones cuidadosamente calculadas de los niveles de contaminación atmosférica y acústica en la zona del “Gran Londres” para evaluar posibles vínculos con nuevos diagnósticos de demencia.

Para hacer esto, utilizaron registros de salud anónimos del paciente del Clinical Practice Research Datalink (CPRD), donde se han recopilado datos de las prácticas generales de los participantes de todo el Reino Unido desde 1987.

Para los objetivos de este estudio, los investigadores se centraron en algo menos de 131,000 pacientes de 50 a 79 años en 2004, que no habían sido diagnosticados con demencia, y que estaban registrados en 75 consultas generales ubicadas dentro de la autopista M25 de Londres.

Con base en los códigos postales residenciales de estos pacientes, los investigadores calcularon su exposición anual a los contaminantes del aire, específicamente dióxido de nitrógeno (NO2), partículas finas (PM2.5) y ozono (O3), así como la proximidad al tráfico pesado y al ruido de la carretera, utilizando métodos validados con mediciones registradas.

La salud de estos pacientes se rastreó durante un promedio de 7 años, hasta un diagnóstico de demencia, muerte o eliminación de la práctica, lo que ocurriera primero.

Durante el período de seguimiento, 2181 pacientes (1,7%) fueron diagnosticados con demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer.

Estos diagnósticos se asociaron con niveles ambientales de NO2 y PM2.5, estimados en los hogares de los pacientes al inicio del período de seguimiento en 2004.

Aquellos que viven en áreas en la quinta parte superior de los niveles de NO2 corrieron un 40 por ciento mayor riesgo de ser diagnosticados con demencia que aquellos que viven en la quinta parte inferior. Se observó un aumento similar en el riesgo para niveles más altos de PM2.5.

Estas asociaciones fueron consistentes e inexplicables por factores influyentes conocidos, como el tabaquismo y la diabetes, aunque cuando se restringieron a tipos específicos de demencia, permanecieron solo para pacientes diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer.

Este es un estudio observacional, y como tal, no puede establecer la causa, y los hallazgos pueden ser aplicables solo a Londres. Los investigadores tampoco pudieron recoger exposiciones a largo plazo, que pueden ser relevantes ya que la enfermedad de Alzheimer puede tardar muchos años en desarrollarse.

Muchos factores pueden estar involucrados en el desarrollo de la demencia, cuya causa exacta aún se desconoce, señalan los investigadores, y si bien hay varias vías plausibles para que los contaminantes del aire lleguen al cerebro, la forma en que podrían contribuir a la neurodegeneración no está clara.

Sin embargo sugieren que la contaminación del aire asociada al tráfico se ha relacionado con un desarrollo cognitivo más deficiente en niños pequeños, y la exposición prolongada significativa puede producir neuroinflamación y alteraciones de la respuesta inmune cerebral innata en la adultez temprana.

Y llegan a la conclusión de que incluso si el impacto de la contaminación del aire fuera relativamente modesto, las ganancias de salud pública serían significativas si surgiera que frenar su exposición podría retrasar la progresión de la demencia.

Referencias:

  1. Iain M Carey, H Ross Anderson, Richard W Atkinson, Sean D Beevers, Derek G Cook, David P Strachan, David Dajnak, John Gulliver, Frank J Kelly. Are noise and air pollution related to the incidence of dementia? A cohort study in London, England. BMJ Open, 2018; 8 (9): e022404 DOI: 10.1136/bmjopen-2018-022404

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