La presentación de hipertensión a una edad avanzada puede ser un protector contra la demencia, al menos si se presenta después de los 80 años, sugieren nuevos hallazgos del estudio + de 90, el cual sigue en curso.[1]

En una cohorte de más de 500 participantes con una edad promedio de 93 años, los pacientes que desarrollaron hipertensión entre las edades de 80 y 90 años tuvieron un riesgo 42% menor de presentar demencia, comparado con los que no tenían hipertensión. Aquellos que desarrollaron hipertensión después de los 90 años tuvieron un riesgo 63% menor de presentar demencia, frente a quienes no tenían hipertensión.

La asociación siguió siendo significativa incluso después del ajuste por el uso de cualquier tratamiento antihipertensivo.

Los autores, dirigidos por la Dra. María M. Corrada, doctora en ciencias, profesora de neurología y epidemiología de la Universidad de California Irvine, en Estados Unidos, señalan que éste es el primer estudio que evalúa la asociación entre la hipertensión y la demencia en pacientes de mayor edad y destaca que algunos de los factores de riesgo para presentar demencia pueden cambiar durante el transcurso de la vida.

Encontraron que la edad importa. Lo que las investigaciones revelan sobre los pacientes de edad avanzada, no necesariamente puede aplicarse a pacientes de diferente edad y viceversa.

Los hallazgos se publicaron en versión electrónica el 16 de enero en Alzheimer’s & Dementia.

Segmento de población con el crecimiento más rápido

En la actualidad, los investigadores muestran su interés por aprender sobre la demencia en los pacientes de mayor edad, que constituyen el segmento de la población con el crecimiento más rápido en todo el mundo.

Asimismo, en otros estudios se ha demostrado que la hipertensión que se desarrolla a la mitad de la vida no es buena, y que aumenta el riesgo de presentar demencia en una etapa posterior. Por tanto, este estudio pretendía investigar qué le sucede a los pacientes que desarrollan hipertensión a una edad más avanzada ¿tendrían el mismo resultado?

El estudio incluye a la cohorte de personas activas del Leisure World Cohort Study, que fue creado para evaluar la salud en 14.000 miembros de una comunidad de jubilados en California.

El análisis del estudio incluyó a 559 participantes (71% mujeres) que no tenían demencia al inicio del estudio, y que participaron en los seguimientos.

La edad de desarrollo de la hipertensión y su evolución fueron auto-reportadas por los participantes a través de cuestionarios. Las mediciones de la presión arterial solamente se realizaron al inicio del estudio.

Las evaluaciones cognitivas incluyeron el mini-examen del estado mental, el mini-examen del estado mental modificado, la clasificación de demencia clínica, el cuestionario de actividades funcionales, el cuestionario de demencia y el instrumento de cribado de las habilidades cognitivas, lo cual se llevó a cabo por vía telefónica.

Durante el seguimiento promedio de 2,8 años, 224 de los participantes presentaron demencia y un 61% informó haber desarrollado hipertensión.

De la cohorte, el 28% informó haber desarrollado hipertensión arterial antes de cumplir 70 los años de edad, y un 19% informó su desarrollo después de los 80 años.

La asociación entre el desarrollo de demencia y los pacientes que presentaron hipertensión entre los 80 y 90 años de edad, o después de los 90, fue significativa cuando se comparó con los pacientes que no desarrollaron hipertensión. Sin embargo, no hubo asociaciones significativas para los pacientes que desarrollaron hipertensión antes de los 80 años de edad.

Se desconoce si la hipertensión en los pacientes de mayor edad es un marcador de mejor salud o un mecanismo compensatorio, escriben los investigadores.

“Los individuos que desarrollan hipertensión en una etapa tardía en la vida, pueden estarla utilizando como un mecanismo compensatorio para mantener una perfusión cerebral adecuada frente a los cambios vasculares asociados con la edad”, señalan los autores, añadiendo que se necesita una investigación más mecánica.

La Dra. Corrada agregó que debido a esto y al hecho de que éste fue un estudio observacional, no sugieren que se modifiquen las recomendaciones del tratamiento de la presión arterial. El objetivo es comprender mejor el panorama de la salud del cerebro.

La autora añadió que algunos investigadores están evaluando el flujo sanguíneo a través de imágenes “para entender cómo se relaciona la perfusión arterial con la presión arterial en nuestros participantes”.

¿Próximos pasos?

Éste fue un estudio interesante, realizado por un grupo realmente sólido de investigadores.

A medida que observamos los diversos factores de riesgo y lo que significan en el transcurso de la vida, ya sea a principios, mediados o finales de ésta, lo más importante es comprender el papel que desempeñan en la salud del cerebro.

Asimismo, las hipótesis entre la asociación de la hipertensión y un menor riesgo de demencia tienen sentido, aunque “no se conoce con exactitud” si son correctas.

Investigaciones anteriores encontraron una asociación entre un alto índice de masa corporal con un menor riesgo de padecer demencia.

Tratar de entender lo que eso significa y lo que está cambiando en nuestra biología, es en lo que se deben enfocar los nuevos estudios y también constituye el siguiente paso ahora que estamos viendo este tipo de asociaciones.

Referencias:

  1. Corrada MM, Hayden KM, Paganini-Hill A, Bullain SS, y cols. Age of onset of hypertension and risk of dementia in the oldest-old: The 90+ Study. Alzheimers Dement. Publicado en versión electrónica el 16 de enero de 2017.

ImagenLauren DiCioccio