¿Qué mató al cassette? Naturalmente, la tecnología, en la forma del CD grabable. En los ochenta y parte de los noventa los había de todos los precios: de marca Sony, TDK y, obviamente los más baratos, Ampex y Memorex. Parece que eso es uno de los detonantes de la nostalgia: recordar que cosas que utilizaban tan rutinariamente pasan a ser valoradas hasta que ya no se sabe cómo usarlas. Sí, el shuffle del Ipod es fantástico, pero un cassette regalado y grabado en aquella época significaba algo más: 14 o hasta 21 canciones elegidas cuidadosamente, para comunicar un concepto de parte del que grabó (el cassette, no los discos).

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Primero fue el Walkman, después llegó el reproductor de compact disc – pero eso fue sólo el acto de calentamiento para recibir al dispositivo de música portátil que se ha apoderado del mundo: el iPod. Apple ha vendido más de 100 millones de dispositivos en todo el mundo desde su lanzamiento y ha reinventado la forma en que la mayoría de las personas escuchan y compran música.

La propia industria de la música se ha comenzado a preocupar sobre el efecto en toda una generación de aficionados a la misma. ¿Quién no escucha sus listas de reproducción a través de los auriculares a un volumen de discoteca?

Naturalmente, los estudios están todavía en sus primeras etapas para conocer cómo se han utilizado en las últimas décadas los iPod y, en consecuencia, los problemas de audición se han visto incrementados gradualmente con el tiempo. Las personas afectadas actualmente, podrían ser sólo la punta del iceberg.

“ALGÚN DÍA CAMBIAREMOS LOS AURICULARES POR AUDÍFONOS”

Es fundamental conocer que en la producción de este daño, la entrada de sonido a través de auriculares amplifica su efecto en las partes sensibles del oído incluyendo los pelillos que bordean el canal auditivo.  Lo mejor de todo, algunos expertos consideran, que podrían utilizarse auriculares para conseguir una cancelación de ruido que implicase unos niveles de sonido más bajos y permitiese una audición con más claridad.

Pero, ¿qué consideramos como volumen fuerte? Bueno, un cohete despegando registraría unos 180 decibelios y una conversación normal normalmente alcanza alrededor de 60 decibelios. El nivel más alto “seguro” de sonido se calcula en alrededor de 85 decibelios y la exposición prolongada a cualquier sonido más fuerte que este podría conducir a un daño permanente.

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Las preocupaciones sobre el daño potencial causado por escuchar música alta de esta manera también han llevado a la introducción de la llamada regla de 60/60. Esta dice que sólo debe escuchar cualquier dispositivo en un máximo del 60% de su volumen total por un total de 60 minutos al día. Para ayudar a los usuarios a identificar este nivel, a menudo hay una advertencia en el dispositivo cuando el nivel de seguridad está siendo superado.

Puede ser muy difícil de identificar si tu audición está siendo afectada por escuchar música alta durante demasiado tiempo cada día, pero si tienes alguna preocupación siempre es mejor una decisión a tiempo, acudir a una revisión de la audición por un profesional y atender a sus consejos como experto.

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