Todos sabemos que comer mucho ajo puede hacer que tengamos un aliento desagradable (aunque hay otros alimentos que podemos comer junto con el ajo para evitar esto). Así que tendemos a pensar que el ajo podría hacer lo mismo con nuestro olor corporal… ¿verdad? No tan rapido. En este estudio, un grupo de investigadores checos consiguió algunos hombres “donantes de olor” que comían una dieta normal, mientras que otros comían una ración de ajo extra (que iba desde dos a cuatro dientes). Todos llevaban un algodón en sus axilas durante las 12 horas siguientes a la comida. Los investigadores ponían los discos de algodón en tarros y mujeres voluntarias tenían que clasificar sus olores en el rango de “agradabilidad, el atractivo, la masculinidad y la intensidad.” Sorprendentemente, encontraron que los olores corporales de los comedores de ajo fueron calificados como significativamente más agradables, más atractivos y menos intensos. Los autores especulan que las propiedades antibacterianas del ajo podría ser responsables del cambio en el olor corporal tras el consumo de ajo.

El consumo de ajo afecta positivamente la percepción hedónica del olor corporal.

Las propiedades beneficiosas del ajo para la salud, así como su efecto adverso más frecuente – son bien conocidos – su distintivo olor del aliento. Aquí, en tres estudios que varían en la cantidad y la naturaleza de ajo proporcionado (ajo crudo en el estudio 1 y 2, cápsulas de ajo en el estudio 3), se ha probado el efecto del consumo de ajo en la calidad del olor axilar. Se utilizó un diseño experimental intra-sujeto. En total, 42 hombres donantes de olor se asignaron a una condición de “ajo” o “no-ajo”, después de lo cual llevaban almohadillas axilares durante 12 h para recoger el olor corporal. Una semana más tarde, se invirtieron las condiciones. Las muestras de olores fueron juzgadas por su simpatía, el atractivo, la masculinidad y la intensidad por 82 mujeres. No se encontraron diferencias significativas en las calificaciones de las características en estudio 1. Sin embargo, el olor de los donantes después de un aumento de la dosis de ajo se evaluó como significativamente más agradable, atractiva y menos intensa (estudio 2), y la más atractiva y menos intensa en el estudio 3 . Los resultados indican que el consumo de ajo puede tener efectos positivos en la percepción de olor corporal, tal vez debido a sus efectos sobre la salud (por ejemplo, propiedades antioxidantes y actividad antimicrobiana).

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