A medida que envejecemos, nuestras voces cambian. Los cambios de voz más notables son aquellos durante la infancia y la adolescencia. La laringe (o la caja de la voz) y los tejidos de las cuerdas vocales no maduran completamente hasta los últimos años de la adolescencia.

Después de varias décadas de voz relativamente estable, un cambio notable puede ocurrir en los últimos años de la vida. A medida que nuestros cuerpos envejecen, perdemos masa muscular, nuestras membranas mucosas se vuelven más delgadas y se vuelven más secas, y perdemos parte de la fina coordinación que teníamos en los años más jóvenes. No es de sorprender que estos cambios ocurran también en la laringe, y esto lleva a cambios en nuestra voz. Su médico puede llamar a estos cambios atrofia o inclinación de las cuerdas vocales, presbyphonia o presbylaryngis. Presbifonía, en castellano.

Te damos un secreto que según los expertos en voz pocas personas conocen: Hay muchas cosas que puedes hacer para que tu voz continúe sonando joven y fuerte. Mejor aún, muchos ejercicios para la voz son fáciles y toman poco tiempo. Practícalos y tu saludo puede sonar como siempre.

El cambio gradual de la voz es una parte normal del envejecimiento, pero no es una mala idea consultar a un especialista de oído, nariz y garganta para descartar cualquier problema de salud. La ronquera, por ejemplo, puede ser una señal de reflujo gastroesofágico crónico, enfermedad de Parkinson y otros trastornos neurológicos, y cáncer de la laringe.

1.   Diviértete con una pajita para sorber

Al igual que todos los otros músculos de tu cuerpo, tus cuerdas vocales necesitan ejercicio para mantenerse en forma. Este es un ejercicio sencillo:  agarra una pajita para sorber y tararea hacia interior de la pajita.  “Ayuda a estirar y fortalecer los músculos de la voz”, explica Eric Hunter, profesor asociado de ciencias y trastornos de comunicación en Michigan State University, East Lansing.  Empieza con una pajita ancha y progresa a una más pequeña como las de remover el café, a medida que tu voz se fortalece. Haz calentamiento con un tarareo sencillo como “hmmm, hmmm”, luego varía tu tono imitando el ruido de una sirena (de ambulancia). Hazlo durante unos 10 minutos al día. Detente antes si sientes fatiga en la voz. Al igual que con cualquier ejercicio, desarrollarás mayor resistencia con el tiempo.

2.   Practica a contar historias

Leer en voz alta mantiene tu voz trabajando, y eso es crucial para la salud vocal, de acuerdo con Aaron Johnson, profesor auxiliar de ciencias de la voz y del lenguaje en University of Illinois, Urbana-Champaign. “El refrán que dice que si no usas algo, lo pierdes, también se aplica a la voz”, nos dice. “Empiezas el día con el periódico”. Lee un artículo en voz alta todas las mañanas; a tu pareja, a tu mascota o a ti mismo. Podrías sentirte cohibido o un poco tonto al inicio, pero es una manera fabulosa de incluir un uso habitual de tu voz durante tu día”.

3. Decir trabalenguas a diferentes velocidades. Procura no hacerlo delante de gente, no vaya a ser que te acusen de haber perdido el juicio. Por cierto, ¡quien lo encuentre que nos avise!

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