Demencia y corazón

La demencia es un problema creciente en todo el mundo, y se espera que los 50 millones de pacientes actuales se tripliquen para 2050. A medida que la enfermedad continúa afectando a más personas, la comunidad médica aún no comprende completamente su desarrollo y tratamiento.

La demencia ocurre comúnmente como un efecto del envejecimiento. Sin embargo, los investigadores descubrieron que hay otros factores que pueden desencadenar su desarrollo.

El riesgo de tener esta enfermedad neurodegenerativa puede aumentar debido a factores de dieta y estilo de vida. Sorprendentemente, la demencia comparte los mismos riesgos con la enfermedad cardíaca, según afirma Monique Tello, médico del Hospital General de Massachusetts e instructora clínica de la Facultad de Medicina de Harvard.

Estudios anteriores sugirieron que la enfermedad de Alzheimer se diagnosticaba en personas con flujo sanguíneo cerebral reducido. Otros estudios de autopsia respaldaron los hallazgos de que la enfermedad está relacionada con el daño vascular.

Los problemas en las arterias del corazón afectan las arterias del resto del cuerpo, incluido el cerebro. Las arterias juegan un papel importante en el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno a los órganos.

Se sabe desde hace tiempo que el daño arterial causa enfermedades cardíacas, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades vasculares periféricas.

Pautas para prevenir la demencia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó recientemente su plan de acción de salud pública para abordar la crisis de demencia en todo el mundo. Compilando una serie de estudios, el documento proporciona pautas para la prevención de la demencia.

Pautas para prevenir la demencia de la OMS

Las pautas parecen similares a las diseñadas para la prevención de enfermedades cardíacas, que se centran en la dieta y los cambios en el estilo de vida.

La OMS alienta a las personas a realizar actividad física regularmente, comer una dieta basada en verduras, evitar los alimentos tóxicos e inflamatorios, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol.

Las pautas de prevención de la demencia también destacan los efectos positivos de algunos factores del estilo de vida. La OMS dijo que el riesgo de tener la enfermedad puede reducirse durmiendo lo suficiente, estableciendo relaciones positivas y compromiso social.

Parece que un buen flujo sanguíneo cerebral es clave para eliminar las proteínas tubulares que pueden acumularse y enredarse en el cerebro de los pacientes de Alzheimer. Entonces, una hipótesis sólida es que todo lo que reduce  el flujo sanguíneo cerebral puede aumentar el riesgo de Alzheimer y, a la inversa, cualquier cosa que aumente el flujo sanguíneo puede reducir el riesgo de Alzheimer.

Los investigadores han comenzado los esfuerzos para comprender la conexión entre la demencia y la salud del corazón.