Comer más grasas insaturadas en lugar de hidratos de carbono disminuye el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según la investigación publicada en la revista PLoS Medicine.

Sustituir las grasas y carbohidratos por grasas saturadas saludables, como las grasas poliinsaturadas, disminuye los niveles de azúcar en la sangre y mejora el control de la insulina, de acuerdo con los hallazgos de un nuevo meta-análisis.

En todo el mundo, se ha producido un fuerte aumento en las tasas de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Para tratar la diabetes existente, se insta a la gente a comer de forma saludable, hacer ejercicio regularmente, y a tomar medicamentos que reducen los niveles de glucosa en la sangre. También hacen hincapié en la necesidad de reducir los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial y los niveles altos de lípidos, y evitar el consumo de tabaco.

Niveles altos de colesterol LDL (malo) asociado con la diabetes

Las estadísticas  indican que entre el 2009-2012, el 65% de las personas diagnosticadas con diabetes mayores de 18 años tenían altos niveles de colesterol LDL, o colesterol “malo” en la sangre, o estaban usando medicamentos para bajar el colesterol.

En medio de las llamadas urgentes de nuevas formas de prevenir la diabetes tipo 2, algunas investigaciones se ha centrado en cómo los diferentes hidratos de carbono y grasas de la dieta afectan a la salud metabólica.

Esto ha sido motivo de controversia, ya que ha dado lugar a confusión con respecto a las pautas dietéticas y prioridades de salud.

El autor principal, el Dr. Dariush Mozaffarian, decano de la Escuela Friedman de Nutrición y Ciencias Políticas en la Universidad de Tufts en Medford, Massachusetts, y el primer autor Fumiaki Imamura, del Consejo de Investigación Médica (MRC) Unidad de Epidemiología de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, condujeron el meta-análisis.

‘No temas a las grasas saludables’

Se analizaron los datos de 4.660 adultos que habían sido recogidos en 102 estudios. En los ensayos aleatorizados y controlados, se dio a los adultos alimentos que contienen diversos tipos y cantidades de hidratos de carbono y grasas.

Los investigadores examinaron cómo afectaron estas variaciones en la dieta a las medidas de salud metabólica, y en concreto, cómo las grasas saturadas e hidratos de carbono monoinsaturados y poliinsaturados afectan en el desarrollo de la diabetes tipo 2.

El estudio se centró en los marcadores biológicos clave de la glucosa y el control de la insulina. Estos fueron el azúcar en sangre, la insulina en sangre, resistencia a la insulina y la sensibilidad, y lo bien que el cuerpo era capaz de producir insulina en respuesta a la glucosa en sangre.

Los resultados sugieren que el consumo de alimentos ricos en grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas tuvo un efecto positivo en el control de la glucosa en sangre, en comparación con el consumo de carbohidratos de la dieta o la grasa saturada.

Por cada 5% de la energía alimentaria que se modificó a partir de los hidratos de carbono o grasas saturadas a mono-o grasas poliinsaturadas, se encontraron con una caída de alrededor del 0,1% en HbA1c – un marcador de control de la glucosa en sangre a largo plazo.

Investigaciones anteriores han sugerido que por cada disminución del 0,1% en la HbA1c, la incidencia de la diabetes tipo 2 se reduce en un 22% y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares cae un 6,8%.

La sustitución de los hidratos de carbono y grasas saturadas por grasas poliinsaturadas parece ser consistentemente beneficioso.

El mundo se enfrenta a una epidemia de resistencia a la insulina y la diabetes. Estos hallazgos apoyan la prevención y el tratamiento de estas enfermedades por comer más alimentos ricos en grasa como las nueces, semillas de girasol, soja, linaza, pescado y otros aceites vegetales y productos para untar, en lugar de granos refinados, almidones, azúcares y grasas animales.

Esta es la primera vez que un equipo ha revisado de forma sistemática todas las pruebas disponibles para medir los efectos de los hidratos de carbono y diferentes tipos de grasas en la dieta.

Los autores esperan que los resultados ayuden a los científicos, los trabajadores de la salud y la población para establecer prioridades que sirvan para luchar contra el problema mundial de la diabetes tipo 2.

Referencias: