A medida que la generación de los “baby boomers” se abre camino en nuestra sociedad, los investigadores cada vez dedican más recursos a tratar de comprender la condición de su mente. Afortunadamente, al igual que esto se convierte en una preocupación importante para los Boomers, hay una repentina ola de nuevas investigaciones que profundizan en el arte del cuidado de la mente de las personas mayores.

En concreto, la investigación muestra que existen cuatro dimensiones de la salud cerebral a las que todos debemos prestar una atención especial si queremos evitar enfermedades degenerativas como el Alzheimer:

  1. Dieta y nutrición.
  2. Salud física.
  3. Salud mental.
  4. Salud social.

Dieta y cerebro

Mantener la salud cerebral comienza por tener cierto control sobre lo que ocurre en él. Por ejemplo, muchas personas no son conscientes de la cantidad de grasa que el cerebro necesita para su correcto funcionamiento. El consumo de las grasas adecuadas, especialmente aquellas que contienen mayor cantidad de ácidos grasos Omega-6 (vegetales, girasol, soja sésamo, maíz, etc) y de ácidos Omega-3 (que se encuentran en el coco, aguacate, así como en pescados azules) será beneficioso para el cerebro.

Del mismo modo, la barrera hematoencefálica que protege al cerebro de las toxinas transmitidas por la sangre se debilita por cada molécula de aceite hidrogenado que consumimos. ¿Qué implica esto? Es importante, para mantener nuestro cerebro sano, que evitemos comer cualquier alimento que incluya la palabra “hidrogenado”. La vitamina E, que se encuentra en los huevos, pescados azules y el yogur, es también un poderoso refuerzo cerebral.

“¡Llevo la animación sociocultural en el corazón!”

Las últimas investigaciones sobre la luteína (un aminoácido conocido por sus beneficios en la salud de los ojos)  desprenden su compatibilidad con la función cognitiva en aquellas personas que están envejeciendo. La luteína la encontramos en los vegetales de hoja verde como la col, las espinacas y también en las yemas de huevo y el maíz.

El cuerpo sobre la mente

El mantenimiento de la salud de las personas mayores ha generado la urgencia de instaurar hábitos de actividad física en la tercera edad. Una reciente investigación demuestra que un cuerpo saludable implica una mejor cognición así como una buena salud cardiovascular. Participar en una actividad moderada durante sólo 30 minutos al día (incluso en periodos de 10 minutos a lo largo de la jornada) puede ayudar a crear nuevas células en el cerebro y a estimular nuevas conexiones entre células ya existentes. Por ello, dar un paseo por nuestro barrio, ir a nadar, participar en actividades como el Tai chi, o encontrar formas de mantenernos activos que nos reporten gratitud, estarán favoreciendo al mismo tiempo a mantener en forma nuestro cerebro.

Además, existen otras conexiones significativas entre el cuerpo y la mente, por ejemplo:

  • Si tratamos de alcanzar al menos 5 horas de sueño (preferiblemente 8) cada noche, nos ayudará a mantener nuestra salud cerebral por más tiempo.
  • El tabaco, el alcohol y el consumo de drogas aceleran el deterioro cerebral y deben evitarse.
  • El contacto físico con otras personas libera la hormona llamada oxitocina, que mejora la cognición social, reduce la respuesta de miedo y ayuda en la resolución de problemas.

¿Qué hay que hacer para prevenir un ICTUS?

Ejercicio para su corteza prefrontal

Numerosas investigaciones, tanto antiguas como recientes, sugieren que el cerebro es como un músculo que en la medida en la que lo ejercitamos podemos ayudarle a ser más fuerte y poderoso. Las personas mayores que aprenden nuevas habilidades, desafían a su cerebro a trabajar de distintas formas, o exponen a su cerebro a nuevas experiencias encuentran que la respuesta de su cerebro sigue siendo más rápida y precisa que en aquellas que dejan que su cerebro se atrofie por mantenerse inactivos.

Afortunadamente, la lista de posibles actividades de estimulación del cerebro es casi infinita. Por ejemplo, si eres un amante de los crucigramas, atrévete con los puzzles de lógica; si ya te aburren los puzzles de lógica, empieza con los tangrams. Si juegas mucho al ajedrez, intenta jugar mientras caminas (en una tablet); si eres un maestro del ajedrez, cámbialo por algo completamente diferente, como el Scrabble.

Si juegas a infinitos juegos que ya te aburren, intenta una habilidad práctica como pintar o bailar. Si eres un amante de la naturaleza, únete a un foro de debate on line y conecta con personas que compartan tu afición. Cuanto más varíe tu rutina, más joven harás sentir a tu cerebro.

Salud Social

Uno de los temas de investigación más frescos gira en torno a la idea de la salud social como un elemento de la salud en general. Estamos empezando a reunir pruebas sobre el hecho de que la conexión social (un concepto que todavía no está bien definido) es vital para la longevidad y el bienestar. Esto significa algo más que tener amigos; conectarse a una causa, un club, una congregación religiosa, o casi cualquier colectivo al que puedes contribuir de manera significativa es útil.

De hecho, la evidencia indica que una de las partes más importantes de la conexión social es sentirse útil y valioso para los demás y evitar la soledad. Cuanto más puedas hacer por las personas que te rodean, por más tiempo serás indispensable. Una de las peores cosas para tu salud a largo plazo es sentir que nadie se daría cuenta de tu ausencia si no acudes a tus actividades habituales.

Mientras estés disfrutando de las vacaciones de este año, piensa en maneras en las que puedes mantener tu mente en óptimas condiciones. Come bien, practica ejercicio para tu cuerpo y tu mente, y sigue participando socialmente.

¡Sigue estos consejos todos los días y mantente en forma!

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