La mejora de la prótesis neural se centra en el objetivo del movimiento en lugar de los pasos individuales. Las personas con parálisis o amputación ya pueden usar sus mentes para controlar extremidades robóticas, ayudando a restaurar su sentido de independencia, pero los movimientos son a menudo torpes y poco naturales. Los investigadores anunciaron en mayo la creación de una prótesis neural que permite a aquellos con extremidades artificiales realizar movimientos más finos y suaves. 

“¿De verdad podré tomarme un café después de tanto tiempo?”

Las prótesis neuronales estándar utilizan un transbordador de señales desde el centro de control del motor del cerebro, la corteza motora, a un cable conectado a un ordenador que permite el control de la extremidad. Estas señales se descomponen una tarea física en movimientos individuales – como una lista de los pasos involucrados en el acto de coger una taza de café. Pero este equipo quiso ir más lejos en la cadena de señalización del cerebro y el dispositivo utiliza las señales de la corteza parietal posterior del paciente (PPC).

electrodos
Los investigadores realizan una exploración fMRI para colocar un par de pequeñas matrices de electrodos en el cerebro. Cada electrodo en la matriz (imagen) registra la actividad de una sola neurona. Un sistema de ordenadores procesa las señales y hace posible la decodificación de la intención de la persona.

La corteza parietal posterior es donde el cerebro determina “el objetivo del movimiento”, dice el investigador principal Richard Andersen de Caltech. Un paciente tetrapléjico preguntó a los cirujanos antes de la intervención: “¿De verdad podré tomarme un café después de tanto tiempo?”

Tras implantarle la prótesis, pudo usar un brazo robótico para estrechar la mano de alguien e incluso sostener un vaso lo suficientemente firme para tomarse un café de manera totalmente autónoma.

El siguiente reto que Anderson se planea es la integración de sensaciones táctiles y de posición.

Imágenes: Spencer Kellis y Christian Klaes / Caltech

Fuente: Science