Conocer estas noticias, nos reafirma. El futuro será mucho mejor y bueno es compartir estas historias que nos ofrecen esperanza y visibilizan que tenemos razón. 

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Gracias a Stichting Ambulance Wens Nederland pacientes terminales cumplen sus últimas voluntades. Al final de la vida todos necesitamos las mismas cosas y paradójicamente son muy fáciles de conseguir. Sólo con voluntad, tiempo y pasión las cosas suceden y la humanidad sale a flote.

«He aprendido que la gente que va a morir tiene deseos pequeños», dice Kees Veldboer, el conductor de la ambulancia que fundó «Ambulancias del Deseo».

fundadores

Ineke (su mujer) y Kees Veldboer  han ayudado a miles de personas a cumplir su último deseo.

«Nuestra paciente más vieja tenía 101 años y su deseo era montar a caballo por última vez. La cargamos y la pusimos en el caballo con la ayuda de un vehículo. Empezó a saludar a todo el mundo como si fuera miembro de la realeza. Ese fue un buen deseo».

Siempre llevan a bordo personal sanitario formado y los conductores especializados tienden a proceder de la policía o de las brigadas antiincendios. «A los voluntarios nos da gran satisfacción ver a la gente disfrutando», un expoliado en las filas de este nuevo ejercito, ejerciendo como conductor de las ambulancias con más corazón.

«Nos aseguramos de que la gente no tenga dolor, que hayan dejado de recibir tratamiento y de que morirán pronto… Si pueden tener un día bonito, aunque eso implique que estén cansados el día siguiente, ¿no es bueno? Todo el mundo está feliz de trabajar para eso», los voluntarios nos invitan a mirar la muerte de manera más cercana. 

No hay otra. Cada relato tiene un fin y qué bonito sería que cada uno de nosotros lo pudiéramos terminar con un… «y fueron felices». 

Gente grande, pequeños deseos

Nos quitamos el sombrero y les damos las gracias, cuantas veces sean necesarias. 

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