La Revista Española de Medicina Preventiva y Salud Pública, incluye como firma invitada al presidente de la Fundación Economía y Salud con el artículo “La coordinación entre servicios sociales y sanitarios”, que Vicente Pastor, director de la publicación, en su editorial destaca: “Solo un gran conocimiento sobre los servicios socio-sanitarios permite decir tanto en tan poco espacio. Además de hacerlo acertadamente, propone posibles soluciones para que no se vuelva a repetir la tragedia ocurrida en las residencias de mayores, de la que conocemos las víctimas al menos en número aproximado, pero todavía no conocemos a los responsables”.

Recogemos aquí algunos de los párrafos más significativo del artículo publicado por la revista científica, elaborado por Alberto Giménez Artés:

  • La pandemia que estamos sufriendo ha puesto en evidencia la falta de coordinación de los sistemas social y sanitario de nuestro país. Y no solo eso, sino que ha demostrado una falta de conocimiento de lo que son los recursos sociales y de cuáles son sus competencias.
  • La Ley de la Dependencia consagró el derecho fundamental a la atención a las personas en situación de dependencia. Los centros de mayores se configuraban en la Ley como la prolongación de un domicilio particular. No son centros sanitarios sensu stricto; por tanto, no son lugares donde se presten institucionalmente servicios sanitarios más allá de los meros cuidados. Además, los propios reglamentos de los centros impiden que puedan ser admitidas personas con enfermedades infectocontagiosas o situación clínica inestable. Una residencia no debe confundirse tampoco con hospitales de larga estancia ya que en éstos se prestan servicios sanitarios más intensos a lo largo de 24 horas, lejos de los meros cuidados exigidos en las residencias.
  • En España, hay más de un millón cuatrocientas mil personas en situación de dependencia atendidas en teleasistencia, servicios de ayuda a domicilio, centros de día o residencias de mayores. En éstas últimas se concentran las personas con dependencia más grave y que suelen tener diversas patologías generalmente crónicas. Un número superior a trescientas setenta mil personas, se encuentran en más de cinco mil residencias de mayores a lo largo de todo el territorio nacional, de las cuales el 70% se gestionan de forma privada.
  • Es urgente implantar una autentica coordinación de los mínimos servicios sanitarios que deben existir en las residencias con los centros de atención primaria asignándoles hospitales de referencia donde se fomentarían unidades de hospitalización a domicilio que podrían trasladarse a los centros residenciales.
  • El hecho de que tengamos tantos miles de personas agrupadas en centros residenciales en lugar de estar en sus domicilios particulares es una ventaja para ser atendidos por los servicios sanitarios. Las Unidades de Hospitalización a Domicilio son, por tanto, otra de las unidades a potenciar. Y en este caso no solo para lograr una mayor eficiencia y calidad en la prestación de servicios sanitarios, de forma que los residentes en los centros de mayores reciban una atención especializada sin necesidad de ser trasladados a hospitales, sino que estas Unidades deben formar parte habitual del tratamiento sanitario de las personas huyendo del hospitalocentrismo.
  • Es urgente también un estudio que determine la necesidad de camas de agudos, postagudos o crónicos y los recursos adecuados para cada situación, hospitales de agudos o media y larga estancia, o centros sociales. En la Fundación Economía y Salud se está trabajando en ello mediante jornadas sociosanitarias que se llevarán a cabo en distintas Comunidades Autónomas y que pronto se reanudarán para contribuir a un consenso nacional que permita definir con rigor los detalles de la coordinación de servicios sociales y sanitarios, así como la definición de la tipología de los centros.

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