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El Belén de la Sra. Carmen, su tradición de Navidad


Carmen García Ledesma, nació en 1950. Lleva aproximadamente 50 años realizando su nacimiento como tradición, comenzó con algo pequeño y poco a poco ha ido sumando cosas que hoy han dado como resultado un enorme nacimiento colocado en un espacio de aproximadamente 5×5 metros, ella lo luce por las tardes y noches a todas las personas que pasan por su hogar, suele apagar las luces cuando todos han ido ya a dormir.

El nacimiento permanece en exhibición toda la temporada navideña, desde comienzos de diciembre hasta el tradicional día de la Candelaria, celebrado el 2 de febrero.

Carmen relata que le lleva más tres semanas armar el nacimiento completo, sin embargo, a lo largo de todo el año se dedica a recaudar todas las cosas que posteriormente habrá de usar. Desde la arena hasta las piedras son escogidas y recolectadas cuidadosamente, el maíz traído de Toluca, las ramas recolectadas en cada excursión por el cerro y cada muñeco que forma parte de su maravilloso nacimiento son tomados y decorados por Carmen.

Acerca de los detalles y la dedicación que Carmen pone a cada parte de esta gran obra, podemos mencionar los trajes que hace a cada barbie, inspirados en el traje típico de Toluca, mismo que posee como uno de sus más grandes tesoros. Las esferas que adornan los árboles son chiles que ella recolecta y pinta para hacerlos lucir, a sus pequeños guajolotes les pone plumas reales, las casas hechas de madera cada año retoca y además, construye nuevas, su pequeño horno tiene dentro un foco que da un efecto realista aunado a las galletas que coloca para retratar la escena completa.

Se haya también una pequeña escena de la tradicional piñata que remite a la obra de Diego Rivera titulada “La piñata” del año 1953, escena que además, a cualquier mexicano le remite a sus gloriosos años de infancia, al ponche, los dulces y las cañas que no pueden faltar en épocas decembrinas.

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A propósito de las tradiciones mexicanas, Carmen nos relata que dentro de sus memorias atesora la manera en cómo se llevaban las posadas en su colonia, pues cada vecino se encargaba de los preparativos un día, rolándose durante los nueve días que duran las posadas. Hace unos años la tradición comenzó a dejarse de lado por el gran trabajo que eso conllevaba, debían preparar comida y bebida suficiente para todos, entre los datos curiosos compartidos, Carmen menciona que debía hacer por lo menos 300 aguinaldos –“y a penas alcanzaba”-, sus hijos solían ayudarle cuando le correspondía a ella la posada.

Carmen es el reflejo de las historias que se atesoran a través del tiempo, de la chispa que perdura a través de los años, de las increíbles anécdotas que quedan por recaudar, que permanecen plasmadas en un hermoso nacimiento armado con paciencia, perseverancia y cariño por nuestras costumbres.

Autora: Aury Montoya, pasante de Psicología Clínica. Colaboradora del Programa de Adultos Mayores de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Querétaro.