El envejecimiento de la población es un fenómeno global: prácticamente todos los países del mundo están experimentando un crecimiento de las personas mayores en su población. De hecho, según Naciones Unidas, se prevé que el número de personas mayores de 60 años se duplique en el año 2050. Los retos del envejecimiento son muchos y, por ello, es esencial que, desde las administraciones públicas, se impulsen los cambios necesarios para que envejecer no sea un problema para poder seguir viviendo dignamente. 

A pesar de que el aumento de la esperanza de vida es uno de los grandes logros de la humanidad, el envejecimiento de la población tiende a verse como un problema de sostenibilidad económica. ¿Por qué no empezamos a verlo como una oportunidad? Para maximizar los beneficios y gestionar bien los riesgos asociados al envejecimiento, los gobiernos deben apoyar, entre otras cosas, la educación y la atención médica a lo largo de todas las etapas de la vida, promover estilos de vida saludables, favorecer el empleo para todo el mundo -especialmente para las mujeres y grupos de población en riesgo de exclusión social- y apoyar políticas que fomenten la conciliación y la corresponsabilidad en los cuidados garantizando siempre la igualdad de género. 

Esta transformación demográfica es un fenómeno que se está dando en todo el mundo, así como los problemas derivados de la discriminación por edad. Tal y como reflejan los distintos informes y estudios realizados por la red Internacional de HelpAge, el mayor riesgo del envejecimiento es la desigualdad, la pobreza, la pérdida de autonomía y la soledad no deseada, que acorta también los años de vida. Los datos muestran que ciertos grupos de personas mayores se están quedando atrás: las personas en edades más avanzadas, las que viven en zonas rurales, las que tienen niveles más bajos de educación, y las que son menos capaces de satisfacer sus necesidades básicas. Las mujeres, además, que tienen una esperanza de vida mayor, aunque tienen una calidad de vida peor, se enfrentan a más riesgo de pobreza, violencia, discriminación y soledad cuando son mayores. Además, la pandemia por covid-19 ha aumentado las dificultades y la discriminación a las que se enfrentan las personas mayores. 2 

Por ello, desde HelpAge International, así como desde otras organizaciones sociales, se reclama desde hace años la creación de una Convención Internacional de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas mayores que sirva como guía y base jurídica a los gobiernos nacionales para tomar medidas concretas y establecer una legislación adecuada para combatir la discriminación por edad. 

Con todo, Isabel Martínez Lozano, presidenta de HelpAge España, ha presentado las siguientes propuestas en su comparecencia en la Ponencia de estudio sobre el proceso de envejecimiento: 

1. Creemos fundamental la celebración YA de una CONVENCIÓN DE NACIONES UNIDAS DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS MAYORES. Pedimos al gobierno de España y al Parlamento que apoyen esta Convención en el seno de Naciones Unidas, donde existe ya un grupo de composición abierta que se reúne anualmente y una experta independiente asesora sobre este tema. 

2. Queremos que las políticas públicas y estrategias se desarrollen desde un enfoque basado en derechos, no desde un enfoque meramente asistencial. Las personas mayores son sujetos de derechos no meros receptores de asistencia social. 

3. Queremos una ley de igualdad de trato que incluya la edad como una circunstancia relevante, ya que las personas mayores sufren restricciones y encuentran barreras en el ejercicio de sus derechos, y en el acceso a bienes o servicios, especialmente en el caso de las más pobres. En España, tenemos un marco legislativo poco garantista en relación con la protección y garantía de los derechos de las personas mayores. 

4. Creemos necesario un “plan de choque” de refuerzo de los servicios profesionales de atención domiciliaria, teleasistencia y recursos en residencias, al menos mientras dure el riesgo de la pandemia del coronavirus, durante el 2021 y hasta que la pandemia esté controlada. 

5. Creemos conveniente reformar la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, acordada entre todas las administraciones. 

6. Proponemos una Ley integral de los derechos de las personas mayores que promueva políticas públicas desde un enfoque de derechos en todos los ámbitos de las políticas públicas. 

7. Creemos que hay que rediseñar nuevos modelos de cuidados, pensando no solo en las personas mayores, sino en todas las personas que requerimos cuidados a lo largo de nuestras vidas, desde niños y niñas a las personas mayores, pasando por las circunstancias temporales en las que todos y todas necesitamos de esos apoyos para el cuidado. Por eso, sería importante rediseñar los servicios integrados de atención en domicilios, para evitar, entre otras cosas, situaciones de cronicidad de dependencia y de institucionalización innecesaria. Asimismo, avanzar en nuevos modelos residenciales y otros alojamientos en los que, además de garantizarse la atención desde el SNS, se trabaje desde un enfoque de atención centrada en la persona. 

8. Creemos en la necesaria coordinación sociosanitaria. Esta coordinación no requiere de ningún espacio independiente del sistema sanitario ni del sistema social, sino reforzar ambos pilares del estado del bienestar y establecer sistemas eficaces de coordinación. 

9. Creemos necesario profesionalizar el sector de los cuidados, mejorando la formación y competencias de las y los profesionales y desarrollar programas de formación continua para estos los profesionales. 

10. Apostamos por el tercer sector de acción social sin ánimo de lucro, frente a entidades con fines lucrativos para concertar y/o cubrir servicios sociales dedicados a los cuidados y atención a las personas 

11. Consideramos imprescindible garantizar la inspección y el control de las administraciones públicas en los servicios públicos y concertados de atención a personas mayores, con discapacidad o en situación de dependencia. 

12. Creemos necesarias y urgentes campañas de concienciación sobre los derechos de las personas mayores y formar a funcionarios y actores sociales. 

13. Consideramos necesario promover estudios y recabar más y mejores datos para obtener una imagen más precisa de la realidad que viven las personas mayores, de sus opiniones y deseos, y de la calidad de los servicios públicos. 

Si bien la pandemia de covid-19 ha tenido unos efectos devastadores para toda la sociedad y, especialmente, para las personas mayores, desde HelpAge queremos aprovechar las lecciones aprendidas durante este periodo para construir un futuro mejor para toda la sociedad. Hoy existe una mayor concienciación del valor social de las personas mayores y, como consecuencia de ello, sus derechos se han incluido en la agenda política. Por ello, esperamos que espacios como esta Ponencia sirvan para incentivar y apoyar la adoptación de nuevas políticas públicas dirigidas a promocionar y garantizar la dignidad y los derechos de todas las personas independientemente de la edad. 

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