Serenidad… vaya que la necesitamos en estos momentos en los cuales el miedo y la incertidumbre aparecen en nosotros, se instalan en nuestros pensamientos e invaden nuestras emociones. ¿De qué manera podemos estar serenos? ¿Cómo vivir sin salir de casa? La vida nos está poniendo una enorme prueba, en donde adaptarnos en fundamental y permanecer serenos ante una situación que escapa totalmente de nuestro control, de nuestras manos… por lo que tenemos que enfocarnos es en lo que si está en nuestras manos… nuestra actitud.

Mucho hemos hablado de un envejecimiento activo, de ese proceso de optimización de oportunidades para el bienestar físico, social y mental en el transcurso de la vida, con objeto de ampliar la esperanza de vida sana, la productividad y la calidad de vida en la vejez.

Dicho lo anterior, ¿de qué manera podemos ahora adoptar a nuestro envejecimiento activo, un envejecimiento sereno?

Primeramente, tenemos que reconocer que nos encontramos viviendo ante un encierro físico, pero no ante un encierro emocional, y precisamente si logramos mantener una “libertad” emocional, nuestra serenidad se puede mantener a flote y nos permitirá enfocarnos en lo que si podemos hacer, crear, sentir…

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Por lo tanto, el envejecimiento sereno se trata de mantenernos emocionalmente libres, y esto no significa que no debamos sentir miedo, tristeza o cualquier otro tipo de sentimiento, es al contrario… a todo lo que nosotros lleguemos a sentir, hay que darle palabra, nombre, hay que dejarlo salir para de esta manera poderle encontrar un sentido a lo que estamos viviendo y poder transformar esos sentimientos que nos afectan el estado de ánimo a otros que nos ayuden a dar cuenta, a entender lo que sucede y mantener dicha serenidad. 

Definitivamente después de la cuarentena las cosas no serán igual que antes, pero si podrán estar mejor si vivimos este envejecimiento sereno, en donde nuestra actividad en casa sea en pro de nuestra salud física, social y mental, en donde podemos aprovechar de las nuevas tecnologías para sentirnos cerca de aquellos que de momento se encuentran lejos, para hablar de los miedos que se llegan a presentar, que muchas veces se trata de una tristeza disfrazada en miedo, y más por la realidad que el COVID-19 afecta principalmente a las personas mayores, conectándonos a uno de nuestros mayores miedos que es la muerte… y precisamente por este miedo a la muerte, trabajemos y promovamos un envejecimiento sereno para así darle un sentido a nuestra vida. 

El hecho de permanecer en casa de una manera serena es la apuesta que le estamos dando a la vida por una vida, reconociendo que esto también pasará, aunque no sepamos cuanto tiempo, pasará ya que es temporal, pero nos dejará una enrome enseñanza para toda la humanidad. 

Psic. María Cristina Pintos, Psicoterapeuta y Tanatóloga de Meridia, Policlínica del Hospital Español de México, CUEM, SPES, Clínica del Alma e Instituto Latinoamericano de Tanatología. 

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