«La Vida que se ha perfeccionado» son las palabras que han dado título al pregón de las fiestas de la Virgen de la Vega en la Residencia Usera de Salamanca, gestionada por Idea Innovación. En una tarde familiar y festiva Sagrario Rollán ha entonado un pregón cargado de emotividad, júbilo y alegría para inaugurar las fiestas de Salamanca. Captando  la atención de residentes, familias, profesionales, y como no podía ser menos, de su madre, ha emocionado y dibujado sonrisas con una reflexión sobre la vida y la memoria.

ferias, fuegos Salamanca

Lee el pregón completo:

«La Vida que se ha perfeccionado»

Pregón de las fiestas  de la Virgen de la Vega

Residencia Usera

 

 

Queridas hermanas del Amor de Dios,

Señora directora de la Residencia Usera,

Médico, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos,

Queridos todos los que formáis parte de este gran equipo, personal de asistencia, cocina, limpieza, etc., queridos todos y cada uno de los que  con vuestro trabajo,  esfuerzo y dedicación prestáis asistencia y hacéis más fácil y más confiada la vida de nuestro mayores, y la de nosotros sus familiares.

Queridos residentes, hombres y mujeres que estáis aquí, por necesidad, por enfermedad, por incapacidad, queridos familiares, que a veces sufrís, sufrimos,  por no saber si lo hacéis, si lo hacemos bien…

Es para mí un honor decir este pregón que significa hablar en nombre de tantos y tratar de expresar lo que son seguramente sentimientos diversos y encontrados en un momento festivo.

En estos días en que todo el mundo se prepara en nuestra ciudad, y Salamanca se engalana para celebrar sus ferias en honor de la Virgen de la Vega, nos vienen tal vez recuerdos de antaño, de otros tiempos, cuando éramos jóvenes o niños y nos disponíamos alegremente para las fiestas…

Muchos de vosotros, sobre todo las mujeres, las madres, os preocupabais para preparar comidas, manteles, paseos, vestidos nuevos, que a nadie faltara de nada, todo lo necesario para festejar y alegrar a los vuestros, a los hijos, a los nietos, a los familiares.

Y así, a pesar de la nostalgia, que siempre envuelve el alma del pasado, nos sentimos contentos hoy por haber llegado hasta aquí. 

Las fiestas de la Virgen de la Vega, que adornan nuestra ciudad y la llenan de bullicio, de color  y de música, son también nuestras fiestas,  motivo y ocasión para celebrar la vida y la memoria.

Damos gracias por poder reunirnos con gente que nos quiere y que nos cuida, y – en nuestra debilidad e impotencia-  nos hacen los días más llevaderos, y vigilan nuestras noches, como tantas veces nosotros hemos velado el sueño de nuestros hijos, o esposos o enfermos.

Porque aunque la dependencia y la necesidad de ayuda nos hagan perder el humor y flaqueen los ánimos, hasta llegar a  creer a veces que somos una carga, esa misma debilidad es la oportunidad para todos de aprender otro modo de vida: esa debilidad es la oportunidad de permitir a nuestros hijos y familiares a que den más de sí, a que lo den para nosotros que lo hemos dado todo, es la ocasión de aprender a pedir, y así los más jóvenes que tanto recibieron de nosotros, aprendan a dar con generosidad y con cariño, es la ocasión de que los jóvenes se sientan útiles, sin que nosotros, los mayores seamos inútiles…

Como dice el Eclesiastés,  hay un tiempo para todo bajo el sol, tiempo de sembrar y tiempo de recoger, tiempo de abrazar y tiempo de soltar, tiempo de amar y tiempo de soledad. De tal modo,  evocando lo que fuimos y vivimos, lo que festejamos y bailamos y gozamos, aceptamos también los padecimientos del desgaste, pues sabemos que cuando aprendimos a dar dimos con generosidad, con alegría, con abundancia ahora aprendemos a pedir con humildad, sin exigencias, y ellos, hijos, familiares, asistentes aprenden a dar y a darse, pues ellos saben que también un día llegarán al otoño de la vida con la satisfacción del deber cumplido, del trabajo bien hecho, de la fraternidad y el amor recíproco. Y así de generación en generación.

Me contaba una amiga  mayor que un día un muchachita le preguntó que se sentía al ser vieja, ella se sorprendió y se quedó un poco bloqueada porque tampoco se había visto como tal, o sea vieja, y luego le dijo a la chiquilla que en el fondo hacerse vieja era un regalo:  había visto a muchos pasar y marcharse, había perdido a seres queridos, había sufrido humillaciones y enfermedades, pero en el fondo sabía que todo eso le había hecho crecer y amar más la vida y era consciente de que,  aunque a veces se asustara al verse en el espejo por alguna mueca o arruga que le recordaba las que había contemplado  cuando niña en el rostro de su abuela, en el fondo eso no le preocupaba. Bueno en realidad no le preocupaba casi nada, olvidaba también muchas cosas y  esto era como ir descargándose de fardos que había arrastrado por el camino y a veces le habían pesado más de la cuenta. En realidad se sentía orgullosa de sus cabellos grises, de su paciencia, de su serenidad,  de sus despistes, ya no le preocupaba lo que podía o no llegar a ser, se sentía libre y ligera como un pajarillo de invierno…

Ojalá también nosotros podamos disfrutar los buenos momentos, los dulces, la música, los entretenimientos sin alboroto,   los paseos sin pesos y sin prisas, porque lo que somos a la luz de la vida inmensa y de la naturaleza que se renueva con cada ser que germina, a la luz de las estrellas y de los ciclos del vivir y morir, lo que somos,  es muy grande, porque la memoria de Dios es infinita y nos arropa a todos, incluso a nuestros olvidos, y lo que somos permanecerá por la gracia de su misericordia en el corazón de los que hoy están y celebran con nosotros…

Permitidme, para terminar, que os lea un poema, de una mujer que no se hizo muy vieja por cierto, pero saboreó el tiempo lento y caduco de la enfermedad y la muerte, cuidando siempre de los suyos, sin alejarse de la casa paterna, el poema de Emily Dickinson dice muy bien  la debilidad y la fortaleza de la vida que se va construyendo con el tiempo:

Los Puntales asisten a la Casa

Hasta que queda construida

Y luego se retiran

Y segura y erecta

Se soporta a sí misma

Y nunca más recuerda

Taladro y Carpintero

Justamente una tal retrospectiva

Tiene la Vida que se ha perfeccionado

Un pasado de Clavos y  de Tablas

Y lentitud –luego el Andamio cae

Al Alma reafirmando

Hasta aquí, la reflexión, el poema, la bienvenida, con este ánimo de serena evocación  del pasado y de agradecimiento por lo que nos ofrece el momento presente damos por inauguradas las fiestas de la Residencia Usera, en honor de la Virgen de la Vega, y para disfrute y solaz de todos los residentes y familiares que nos acompañan.

Muchas gracias

Sagrario Rollán, 7 de Septiembre de 2015

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