Desde el área de Terapia Ocupacional del Centro de día El Enebral aplican la metodología Montessori para trabajar con residentes que padecen enfermedades neurodegenerativas en estadios iniciales y moderados, como la enfermedad de Alzheimer, Parkinson, corea de Huntington, etc. Aunque este método fue creado por la doctora María Montessori para su aplicación con niños y niñas en el proceso educativo, a lo largo de este siglo se han descubierto los beneficios que se obtienen al trabajarlo con personas mayores. 

El método Montessori se basa en actividades que incluyen tanto estimulación cognitiva como oportunidades para poder interaccionar de forma satisfactoria con el entorno físico y social. De esta manera las actividades son interesantes, estimulantes y retadoras, para ayudar a las personas a solventar necesidades básicas como: “sentir valía personal, expresar sentimientos y pensamientos, tener un sentimiento de pertenencia y de realización, y la necesidad de tener una rutina”.

Es importante pensar en el resultado final de las actividades, dándoles un propósito para promover las habilidades que aumentan la independencia en las actividades de la vida diaria.

La aplicación de este método  se desarrolla en grupos de 4 ó 5 personas según el deterioro cognitivo. La sesión tiene una duración máxima sesión de 30 minutos donde se trabaja con materiales residuales y cotidianos fáciles de adquirir, como: jarras de plástico, lana, legumbres, embudos, cubiertos, flores y plastilina, entre otros. Las actividades están diseñadas para aprovechar la memoria procedimental o implícita (mejor conservada que la verbal), y reduciendo al máximo exigencias lingüísticas, de manera que se proporcionan señales externas para compensar los déficits cognitivos, realizando un acompañamiento individualizado durante toda la sesión.

Las actividades permiten 

  • Comenzar desde lo más simple a lo complejo y de lo concreto a lo abstracto.
  • Trabajar de derecha a izquierda y de arriba a abajo (paralelo a los movimientos de ojos y de la mano).
  • Ordenar los materiales de más grande a más pequeño y de más a menos cantidad.
  • Desglosar las tareas en pasos para después realizarlas de manera secuenciada.
  • Utilizar el menor lenguaje oral posible al explicar las actividades.

Algunos ejemplos

Buscar objetos: Escondemos 6 objetos cotidianos (pinza, peine, cuchara, pelota goma, dado, anillo) entre legumbres de manera que tengan que localizar el objeto y después colocarlos en diferentes recipientes donde está el nombre de los objetos.

Clasificar objetos: Entregamos una fotografía recortada en tres partes (ojos, nariz y boca) y los pacientes deben reconstruirla.

Actividad de seriación: con pajitas, ovillos de lana, vasos de plástico de diferentes tamaños, los pacientes las colocan en orden de mayor a menor/por colores/por formas.

Discriminación sensorial: con los ojos cerrados o tocando objetos que se encuentran dentro de una caja tapada, a través del tacto los pacientes reconocen objetos de diferentes texturas, pesos, olores…

FOTOS DE LAS ACTIVIDADES QUE SE REALIZAN

montessori demencias

  1. Traslado de trozos de manzana hasta el borde indicado
  2. Tamizar arroz con espumadera o colar con embudo
  3. Motricidad fina con pinza y clasificación de color
  4. Discriminación táctil y gnosias (búsqueda del tesoro)

Beneficios observados en la práctica profesional

Durante el tiempo que llevo trabajando con este método son números los beneficios que he visto y se han logrado con mucho de los residentes. A través de esta intervención no farmacológica son capaces de controlar su cuerpo y experimentan la alegría de desafiarse a sí mismos y de obtener éxito en este reto. Se produce una reducción de los niveles de ansiedad y episodios de agresividad mientras se fomenta la interacción y comunicación con otros residentes.

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Tras realizar  un seguimiento de las personas que realizan este tipo de actividades, pienso que la puesta en práctica del Método Montessori ha podido repercutir de manera positiva en algunas de las actividades de la vida diaria como es la alimentación (coger de manera adecuada cubiertos, distinguir los elementos de la mesa), el baño (lavado de dientes) y el  vestirse (distinguir la ropa, abrocharse los botones). Sin duda, se trata de una terapia no farmacológica de fácil aplicación capaz de mejorar su estado de ánimo, incidiendo en sus capacidades y por ello favoreciendo una óptima calidad de vida.

Teresa Martín Hipólito | Terapeuta Ocupacional en Centro de día El Enebral

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