Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) no son sólo un problema de los jóvenes. Las personas mayores también pueden sufrirlas. De hecho, hay varias razones por las cuales los adultos mayores pueden tener mayor riesgo de padecer ETS que sus compañeros más jóvenes, incluyendo:

  1. La falta de detección sistemática de problemas sexuales puede aumentar el riesgo de que una enfermedad pase desapercibida durante años, lo que puede provocar complicaciones graves.
  2. Tras la menopausia, los tejidos vaginales de las mujeres y la lubricación natural disminuyen. Esto puede aumentar el riesgo de micro-lágrimas y de transmisión sexual de ciertas enfermedades como el VIH / SIDA.
  3. Las personas mayores son menos propensas a usar condones, tanto porque no se consideran en riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, como porque en muchas ocasiones no fueron educadas bajo la premisa de que los condones deberían ser parte de su vida sexual.
  4. El sistema inmunológico, naturalmente, se vuelve menos eficaz a medida que las personas envejecen, lo que también puede aumentar el riesgo de infecciones de transmisión sexual.

El tamaño del problema

Más del 60% de las personas de más de 60 años tienen relaciones sexuales al menos una vez al mes, y sin embargo, rara vez se les considera “en riesgo” de tener una ETS. Además, incluso los adultos mayores que ya no son sexualmente activos pueden tener todavía una infección de transmisión sexual por la que nunca fueron tratados o examinados, y los efectos secundarios neurológicos a largo plazo de enfermedades como el VIH y la sífilis se pueden confundir fácilmente con otras enfermedades del envejecimiento.

Por lo tanto, es esencial que no sólo los adultos mayores, sino los profesionales y/o familiares que los cuidan o acompañan, reciban formación sobre el riesgo de ETS en las personas mayores.

Además, las personas mayores y sus cuidadores necesitan aprender sobre las prácticas de sexo seguro, para que sepan cómo reducir su riesgo siempre que elijan participar en una actividad sexual. El sexo puede ser una parte importante de la vida de una persona, sin importar su edad. Es importante que todo el mundo aprenda a participar de forma segura en el sexo para que mejore su salud, en lugar de dañarla.

El sexo puede ser una parte importante de la vida de una persona, sin importar su edad.

VIH: Un nuevo problema para los adultos mayores

Estadísticas recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han demostrado que el número de nuevas infecciones por el VIH en realidad está creciendo más rápido en personas mayores de 50 años que en personas de 40 años o menos, y el VIH puede ser sólo la punta del iceberg. Numerosos factores han contribuido al aumento de las enfermedades de transmisión sexual en los ancianos, y muchos de ellos se derivan de un solo problema. A saber, los clínicos y los científicos apenas piensan o hablan de personas mayores que tienen sexo. No sólo son los ancianos los grandes olvidados en muchos estudios de ETS, con frecuencia son menos propensos a hacerse la prueba de enfermedades de transmisión sexual que sus homólogos más jóvenes.

LOS CLÍNICOS Y LOS CIENTÍFICOS APENAS PIENSAN O HABLAN DE PERSONAS MAYORES QUE TIENEN SEXO

Parte de este problema, al menos, se está empezando a abordar por las nuevas directrices de cribado de los CDC, que entre otras cosas, recomiendan que los proveedores de salud examinen a todos los pacientes entre 13 y 64 años de edad como parte de sus visitas regulares. En esta edad, cuando las tasas de divorcio se disparan y el uso de la Viagra y otros medicamentos para la disfunción eréctil están disponibles en internet, el sexo entre los ancianos puede alcanzar el máximo de todos los tiempos.

Cáncer de cuello uterino

Cada año, miles de mujeres mueren por cáncer cervical. La mayoría de estas muertes nunca deberían ocurrir. El cáncer de cuello uterino es en gran medida una enfermedad prevenible. Causada por el virus de transmisión sexual del papiloma humano (VPH), el cribado cervical regular a través del frotis de Papanicolau es una manera eficaz de detectar cambios cancerígenos tempranos antes de que puedan comenzar a causar problemas.

Una de las muchas razones por las que la incidencia de cáncer de cuello uterino se eleva tan rápidamente en las mujeres mayores es que, muchas mujeres, una vez que dejan de tomar pastillas anticonceptivas, dejan de ir a su ginecólogo. Aunque los frotis de Papanicolau pueden ser realizados por cualquier médico clínico, muchas mujeres mayores son reacias a afrontar el malestar que puede conllevar una prueba de salud sexual, sobre todo si son solteras, no sexualmente activas, posmenopáusicas, o tienen ingresos limitados. Las mujeres mayores también pueden ser reacias a ser examinadas por algo que, en sus primeras etapas, no mostró síntomas y por lo que se perciben a sí mismas con poco riesgo de padecerlo.

Sin embargo, la detección es esencial. Una infección por VPH puede tardar una década o más en convertirse en las primeras etapas del cáncer de cuello uterino. Aunque las pautas de cribado varían según la organización, en general, incluso las mujeres mayores que no son sexualmente activas todavía deben considerarse en riesgo.

Incluso las mujeres mayores que no son sexualmente activas todavía deben considerarse en riesgo de cáncer de cuello uterino.

Si eres una mujer de 55 años de edad o más, es importante que hables con tu médico acerca de la frecuencia con la que necesitas someterte a una prueba de detección de cáncer cervical. La mayoría de las mujeres necesitarán ser examinadas cada dos años, pero ciertas mujeres que se consideran en riesgo muy bajo pueden parar la revisión después de cierto número de pruebas negativas. Si en tu familia hay una mujer de aproximadamente esta edad, como una madre o una abuela, asegúrate de que sabe que necesita ser examinada de manera regular. Podrías salvarle la vida.

Referencias:

  • Levy, B. et al. (2007) ” Older Persons’ Exclusion From Sexually Transmitted Disease Risk-Reduction Clinical Trials.” Sex Trans Dis 34(8): 541-4.
  • Leach, CR et al (2007) “The Vicious Cycle of Inadequate Early Detection: A Complementary Study on Barriers to Cervical Cancer Screening Among Middle-Aged and Older Women” Prev Chron Dis 4(4)
  • Lindau ST et al (2007) “A study of sexuality and health among older adults in the United States.” N Engl J Med 357(8):762-74.
  • M-M.G. Wilson (2003) “Sexually transmitted diseases” Clin Geriatr Med 19: 637–655
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