Cuando te imaginas a las personas que practican yoga, se te viene la imagen de personas extremadamente flexibles y fibrosas, ¿verdad?

Si es así, te sorprendería escuchar que el yoga puede ser increíblemente beneficioso para las personas con problemas de movilidad, incluidas las personas mayores y las personas con diversidad funcional. Además, el yoga puede practicarse no solo desde la comodidad de su hogar, sino incluso desde la cercanía de su propia silla.

Se ha demostrado que el yoga mejora la salud general, previene y (incluso en algunos casos) puede revertir la enfermedad cuando se practica regularmente como un estilo de vida. Con ésto en mente, no es de extrañar que, pueda brindar a las personas mayores de múltiples beneficios a aquellos con problemas de movilidad.

1. Fortaleza física y mental

Esto significa que las personas mayores podrán continuar con pasatiempos y actividades diarias de forma independiente durante muchos años más. Si tienen la mala suerte de sufrir una caída o una lesión, un cuerpo tonificado podrá practicar el yoga desde su silla (no tiene por qué ser de ruedas) y sufrir menos lesiones. Retrasa la temida dependencia.

2. Flexibilidad 

El yoga practicado desde la silla puede ayudar a las personas con problemas de movilidad a emprender actividades que tal vez no hayan podido hasta ahora, como llegar hasta los cordones de los zapatos o recoger las cosas que se les cayeron al suelo.

3. Esquema corporal en el espacio

Esta es la habilidad de saber dónde está tu cuerpo en el espacio y coordinar tus movimientos con precisión. Esto es particularmente importante para las personas mayores y puede prevenir las penosas caídas. Para las personas con diferentes discapacidades o condiciones como la Esclerosis Múltiple, puede significar tener un mayor control sobre su cuerpo y sus movimientos.

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La Senda del Yoga recorrida por Ramiro Calle

4. Reducción de estrés y mejora de la claridad mental 

El «yoga de la silla» puede disminuir el impacto de las enfermedades crónicas y el dolor. Para las personas mayores, también puede ayudarles a sobrellevar las sensaciones de aislamiento, si ésto es un problema. ¡Estar más tranquilo y más relajado conduce inevitablemente a un mayor sentimiento de felicidad y bienestar, del que todos pueden beneficiarse! También los cuidadores y las familias.

5. Oportunidad para conocer gente y socializar

Unirse a las clases de yoga para personas con problemas de movilidad y las personas mayores también les ofrece un lugar extraordinario para sociabilizarse y hacer amigos. Sin embargo, es importante que elija una clase adecuada para que el instructor tenga un conocimiento específico sobre lo que es apropiado para usted. Así podrán adaptar adecuadamente los ejercicios que les convienen.

6. Mejora el estrés y el manejo del dolor.

La silla de yoga (y el yoga en general, en realidad) trabaja con la respiración y esto sin duda, ayuda a las personas no solo con el manejo del estrés, sino también para sobrellevar y controlar el dolor. A través de la meditación y prestando atención a su respiración, puede ayudar al cuerpo y la mente a sobrellevar el dolor de una enfermedad o afección que pueda estar sufriendo.

Lo bueno de yoga es que puede adaptarse a las necesidades de cada uno. El objetivo es trabajar con su cuerpo en lugar de contra de él. Por lo tanto, descarta cualquier competitividad y conecta con el momento presente.

Es una forma eficaz y amable de mejorar su fuerza y ​​flexibilidad de forma tal que pueda complementar sus intervenciones médicas, terapias y ejercicios actuales. Con una práctica habitual, pronto obtendrás los beneficios que van mucho más allá de los que hemos descrito más arriba.

¿Te animas? Solicita un instructor a la dirección de tu Residencia.

Foto: Vincent Gallegos

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