Según una investigación publicada en la revista Neurology, las personas que pasan menos tiempo en el sueño profundo y las que sufren de apnea tienen más riesgo de sufrir de cambios en el cerebro que se asocian con el declive cognitivo y la demencia.

Para llegar a esta conclusión Rebecca P. Gelbert y su equipo reclutaron a 167 hombres que realizaron una serie de test de sueño cuando tenían 84 años de edad. Ajustaron factores que están asociados con la demencia como: fumar o el índice de masa muscular. Realizaron un seguimiento de todos los participantes hasta el día de su muerte y se les practicó una autopsia en búsqueda de microinfartos cerebrales, pérdida de células del cerebro, placas y ovillos asociados con la enfermedad de Alzheimer y con el mal de los cuerpos de Lewy.

LAS PERSONAS QUE PASAN MENOS TIEMPO EN EL SUEÑO DE ONDAS LENTAS TIENEN MAYOR PROBABILIDAD DE SUFRIR DE PÉRDIDA DE CÉLULAS CEREBRALES

Ya con esta información, se dividieron los datos de los sujetos en 4 grupos de 41 ó 42 sujetos, según el porcentaje de tiempo que estuvieron con bajos niveles de oxígeno en la sangre mientras dormían. En el grupo que menos tiempo paso con bajos niveles de oxígeno, sólo 4 sujetos tenían microinfartos cerebrales (pequeñas anomalías en el tejido cerebral, fuertemente asociadas con la demencia ). En contraste, 14 personas presentaron anormalidades en sus cerebros, de las 42 personas del grupo que más tiempo paso con bajos niveles de oxígeno. Esto quiere decir que son hasta 4 veces más propensos de sufrir de un daño cerebral.

El equipo también comparó las horas que pasaban los participantes en el sueño profundo o sueño de ondas lentas. Para ello dividieron nuevamente a los participantes en 4 grupos basados en el % de horas que pasaban durmiendo. De los 37 sujetos que pasaron menos tiempo durmiendo, 17 sufrieron pérdida de células cerebrales en comparación con los 7 de 38 sujetos que tuvieron más horas de sueño. Esto sugiere que las personas que pasan menos tiempo en el sueño de ondas lentas tienen mayor probabilidad de sufrir de pérdida de células cerebrales.

En resumen, estos hallazgos apoyan a un cuerpo importante de investigaciones que sugieren que la falta de sueño de ondas lentas y la baja oxigenación son factores correlacionados con lesiones cerebrales y el declive cognitivo.  Sin embargo, los expertos dicen que todavía no está muy claro si los adultos mayores duermen mal porque están en las primeras etapas de la demencia o porque esto sea la causa, y añaden que todavía faltan estudios más grandes que ayuden a determinar si las disrupciones en determinadas etapas del ciclo del sueño pueden afectar directamente a la memoria y a las habilidades de pensamiento más tarde en nuestras vidas.

Fuente: psypost

Imagen: astrolabio.com