A pesar de que os hablan en pasado, a gritos o con tono paternalista, eres el mismo. Se llama evolución y con ella, habrás sumado vivencias, ampliado el horizonte y anotado en una lista asuntos pendientes. Tanto si llegaste en pareja o siempre fuiste espíritu libre y completo, debes saber que el sexo no tiene límite.

La sexualidad abarca el sexo, la identidad y los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción y lo que pensamos, sentimos y creemos acerca de ellos. Desde los primeros estudios sobre la sexualidad humana en la década de 1940, la investigación ha demostrado que el interés sexual y la actividad se mantienen hasta la vejez.

Pero a pesar de que los adultos continúan deseando y persiguiendo la expresión sexual hasta bien «entrados en años», tanto la sociedad en general como muchos profesionales de la salud han ayudado a perpetuar el mito de los ancianos asexuales. (¡Los mayores son personas, señores!) ¿Los motivos? O bien por no haberlo detectado o bien por evitar un tema del que todavía nos incomoda.

Estas actitudes edadistas  impactan negativamente entre la población adulta mayor, no sólo en su vida personal, sino también en relación con sus necesidades de salud, de salud sexual. Necesitamos más profesionales conscientes de unas necesidades tan básicas como eternas. Juntos tenemos un largo camino por recorrer y desde este medio vamos a reivindicar cualquier derecho en favor de la igualdad.

Al ignorar la importancia de la sexualidad para muchos adultos mayores, no reconocemos el papel que desempeña la sexualidad en las relaciones de muchas personas, la salud, el bienestar y la calidad de vida. El no abordar los problemas sexuales con los pacientes mayores puede conducir o exacerbar los problemas matrimoniales. El fracaso para discutir las necesidades de salud sexual con los pacientes también puede conducir a diagnósticos médicos incorrectos, como el diagnóstico erróneo de la demencia en un paciente de edad con VIH.

En una encuesta reciente en Reino Unido que examinó la sexualidad en personas mayores, se preguntó a los adultos entre 51 y 89 años una serie de preguntas abiertas sobre sexualidad, intimidad y deseo, y los cambios en sus experiencias en la mitad de la vida y más tarde en la vida.

Los temas más importantes que surgieron de la investigación abarcaron aspectos como la compatibilidad de los compañeros, la intimidad y el placer, y los factores que influyen en la experiencia del deseo o la forma en que las personas se expresan sexualmente. Aunque la gente todavía consideraba que la expresión sexual y los impulsos sexuales eran importantes, no eran el foco de atención para muchas personas mayores de 45 años.

Los comportamientos afectivos e íntimos, la confianza, el respeto y la compatibilidad eran aspectos más importantes de la sexualidad que las relaciones sexuales para la mayoría de las personas. En general, el mensaje fue uno sobre la calidad de la experiencia y el deseo de conexión con un compañero, y no tanto sobre la frecuencia de las actividades sexuales.

Debatieron sobre las barreras de la expresión sexual, la intimidad, la enfermedad, el estado de ánimo o la falta de oportunidad o un compañero adecuado, pero muchos sintieron que no eran algo en lo que se enfocaban en sus propias vidas. Ésto está en consonancia con los datos que muestran que los participantes dan mayor importancia a la intimidad ya los comportamientos cariñosos como tocar, abrazar y besar, en lugar de tener relaciones sexuales.

Estos resultados nos ayudan a desafiar el estereotipo existente de la «ancianidad asexual» y la idea de que el coito es necesario para ser considerado sexualmente activo. También ponen de manifiesto que los investigadores y los profesionales de la salud deben centrarse en una mayor variedad de formas en que podemos mejorar. Desde el mismo modo que en la vejez somos más tolerantes, el resto debemos no prejuzgar a personas que sólo quieren seguir sintiendo.

Algunos consejos extra:
-Excitación personal (autoconocimiento)
-Sanar el pasado
-Sentir y respetar las emociones espontáneas que surjan en cada momento. ¡Déjate llevar!
-Disfrutar del presente
-Aceptar los límites
-Tratar el cuerpo como un espacio sagrado

Sin obviar el asesoramiento profesional y leer artículos como los de nuestra sección Salud o Psicología. ¡DISFRUTA!

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