La pérdida de la visión es una de las muchas complicaciones temidas de la diabetes. La diabetes, que afecta a 5 millones de españoles, multiplica por 10 el riesgo de padecer ceguera. Tras 20 años viviendo con diabetes, casi todos los diabéticos tipo 1 tendrán algún grado de retinopatía diabética, al igual que aproximadamente el 60 por ciento de los diabéticos tipo 2. Algunos de estos pacientes experimentarán pérdida significativa de la visión.

Si pensamos en el ojo como si fuese una cámara, la retina es la película. Esta importante estructura traduce imágenes en señales eléctricas, que luego se envían a nuestro cerebro para su procesamiento. Los altos niveles de azúcar en la sangre asociados con la diabetes dañan pequeños vasos sanguíneos en todo el cuerpo, incluyendo la retina. La retinopatía diabética avanzada puede causar una forma devastadora de glaucoma debido al crecimiento de vasos sanguíneos no saludables en el iris (glaucoma neovascular).

Si un paciente diabético espera hasta que tenga pérdida de la visión para visitar al médico, el tratamiento puede ser menos eficaz

El nivel elevado de azúcar en la sangre también puede resultar en hinchazón de la lente, que puede cambiar temporalmente la prescripción de los lentes de un paciente, resultando en una visión borrosa. Una vez se controla el nivel de azúcar en la sangre, el hinchazón de la lente se resuelve. Además, las personas diabéticas corren un mayor riesgo de desarrollar cataratas, o de oscurecimiento permanente de la lente.

Es necesario un enfoque integral para prevenir y tratar la enfermedad ocular diabética. Para empezar, es esencial que las personas diabéticas trabajen en estrecha colaboración con su médico de atención primaria y, en muchos casos, con el endocrino, para mantener su azúcar en la sangre bajo buen control. Otros proveedores de atención de salud, tales como educadores de enfermería y nutricionistas desempeñan un papel esencial en el manejo de la diabetes. Grandes estudios han demostrado que el control estricto del azúcar en la sangre reduce el riesgo de complicaciones diabéticas, incluida la retinopatía.

Además, las personas diabéticas deben someterse a un examen completo de los ojos, incluyendo la dilatación (con el fin de ver la retina y otras estructuras) sobre una base anual. Si un paciente diabético desarrolla retinopatía diabética, puede ser necesario un examen más frecuente. Si se desarrolla edema macular o retinopatía diabética proliferativa, el diagnóstico y tratamiento tempranos son esenciales para preservar la visión. Por el contrario, si un paciente diabético espera hasta que tenga pérdida de la visión para visitar al médico, el tratamiento puede ser menos eficaz.

En última instancia, la prevención es la mejor herramienta para combatir la enfermedad ocular diabética. El control eficaz del azúcar en la sangre y la presión arterial, el mantenimiento de un estilo de vida saludable y equilibrado, y el seguimiento regular con un médico de atención primaria y oftalmólogo son elementos clave para evitar la pérdida de la visión de la diabetes.

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