Si necesitas un cerebro en miniatura para trabajar – por ejemplo para la prueba de fármacos, trasplantes de tejidos neuronales, o para experimentar el funcionamiento de las células madre – un nuevo trabajo describe cómo construir uno con lo que los autores de la Universidad de Brown llaman relativa facilidad y bajo costo.

Estas bolitas de cerebro no realizan ninguna reflexión, pero producen señales eléctricas y forman sus propias conexiones neuronales – sinapsis – haciéndolos bancos de pruebas fácilmente producibles para la investigación en neurociencias.

«Pensamos en esto como una manera de tener un mejor modelo in vitro, de laboratorio, que tal vez puede reducir el uso de animales».

Sólo una pequeña muestra de tejido vivo de un solo roedor puede hacer miles de mini cerebros, dijeron los investigadores. La receta consiste en aislar y concentrar las células deseadas con algunos pasos de centrifugación y el uso de esa muestra refinada para sembrar el cultivo de células en un molde esférico de agarosa.

«Sabíamos que era un sistema relativamente de alto rendimiento, pero incluso nos sorprendió el bajo costo por mini-cerebro cuando hemos calculado su precio: 0,25 €», dijo Hoffman-Kim.

Los materiales son fáciles de conseguir y los mini cerebros son fáciles de hacer. Comparándolos con el coste de la impresión 3-D que tanto ha proliferado en los últimos años,  podríamos permitir que todo tipo de laboratorios se beneficiasen de esta investigación.

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«Ojalá estos mini cerebros hagan prescindir a los científicos de laboratorio de equipamientos de microelectrónica y disecciones de embriones con el fin de generar un modelo in vitro de cerebro», afirmó Hoffman-Kim.

Imagen: Hoffman-Kim lab/Brown University

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