La nanotecnología está siendo considerada por numerosos investigadores como el futuro de la ciencia médica. Un nuevo estudio publicado esta semana en Nature Biotechnology ofrece una increíble visión de este valiente y nuevo futuro en miniatura. 

Para la mayoría de los pacientes con cáncer, no es el tumor en sí lo que representa el mayor riesgo. Es la metástasis que invade el pulmón, el hígado y otros tejidos. Ahora, los investigadores han llegado con un nuevo enfoque que consigue hacer tragar el veneno a estos tumores. Hasta ahora, la estrategia sólo se ha probado en ratones, en los que ha resultado ser muy eficaz. Los resultados son bastante prometedores y los investigadores están planeando lanzar ensayos clínicos en pacientes con cáncer en un año.

El nuevo trabajo es «algo muy innovador», dice Steven Libutti, un cirujano en genética y cáncer en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, que no participó en el estudio. El tratamiento, explica, trabaja en tres pasos para colocar un agente quimioterapéutico convencional cerca del núcleo (o núcleos) de una célula de cáncer metastásico, donde las moléculas del fármaco son más letales.

«Es casi como un cohete de múltiples etapas» que eleva a los astronautas fuera de la Tierra, los envía a la luna, y los devuelve con seguridad, dice.

El corazón de la nueva terapia es un agente quimioterapéutico llamado doxorrubicina (DOX). La droga ha sido un pilar del tratamiento del cáncer durante años, ya que se atasca el ADN en el núcleo de la célula y evita que las células tumorales se dividan. Pero cuando se inyecta en el torrente sanguíneo, el medicamento también puede matar las células musculares del corazón y causar insuficiencia cardíaca, lo que a menudo obliga a los oncólogos a marcar de nuevo la dosis o interrumpirla por completo. Hacer llegar doxorrubicina sólo a las células tumores ha sido un reto muy importante.

Con la esperanza de proporcionar dicha especificidad de las células, los investigadores dirigidos por Mauro Ferrari, un experto en nanomedicina, así como presidente y director general del Instituto de Investigación Metodista de Houston, Texas, han pasado años desarrollando partículas de silicio poroso como vehículos de fármacos – les permite viajar sin obstáculos a través de los vasos sanguíneos normales-. Pero cuando llegan a los vasos sanguíneos alrededor de los tumores, que suelen estar mal formados y con «goteras», las partículas caen fuera, cerca del tumor. Ese fue el primer paso en la administración de fármacos quimioterapéuticos a su objetivo. Pero llenar dichas partículas con DOX no es suficiente, dice Ferrari. Incluso si una pequeña cantidad de la droga se abre paso dentro de las células tumorales, las células que a menudo tienen proteínas de membrana, actúan como pequeñas bombas para impulsar el medicamento de nuevo fuera de la célula antes de que pueda causar algún daño.

Los investigadores inyectaron las micropartículas en ratones que habían sido implantados con tumores humanos metastásicos de hígado y de pulmón. Al igual que con los estudios anteriores, los investigadores encontraron que las partículas de silicio se congregaron en los alrededores de los sitios del tumor, y una vez allí las partículas se degradaron lentamente durante 4 semanas.

Hasta el 50% de los ratones portadores de cáncer no mostraron signos de tumores metastásicos 8 meses más tarde. En los seres humanos, eso es equivalente a estar libre de cáncer durante 24 años.

«Si esta investigación lleva a cabo en los seres humanos y vemos ni siquiera una fracción de este tiempo de supervivencia, todavía estamos hablando de extender dramáticamente la vida durante muchos años», dice Ferrari. «Eso consiste básicamente en proporcionar una cura en una población de pacientes que ahora no existe.»

El nuevo tratamiento no es la primera nanomedicina que muestra una promesa al cáncer. De acuerdo con un reciente estudio de la nanotecnología grupo de trabajo publicado en la revista The Lancet, más de 50 compuestos de nanomedicina están ahora en ensayos clínicos. Sin embargo, el nuevo trabajo es prometedor, Libutti dice, porque las micropartículas de silicio tienden a centrarse en los tumores del hígado y el pulmón, destinos comunes de las células tumorales metastásicas.

Referencias:

Nature Biotechnology, Advanced Online March 14, 2016; W81XWH-09-1-0212 and W81XWH-12-1-0414; U54CA143837 and U54CA151668

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