Hepatitis C y coronavirus

Con los objetivos de normalizar la actividad asistencial no relacionada con la COVID-19 , en particular, la actividad de los programas de eliminación de la hepatitis C y de aprovechar la gestión de la pandemia de la COVID-19 para incidir en el diagnóstico oportunista de la hepatitis C, enfatizando la necesidad de no dar ni un paso atrás en la eliminación de la hepatitis C, se ha presentado la iniciativa de salud ChanCe, de la mano de una representación del grupo de expertos de la iniciativa y de la compañía biofarmacéutica AbbVie, como impulsores de la misma.

Antonio Bañares, director de Relaciones Institucionales de AbbVie, Ángel Gil de Miguel, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Rey Juan Carlos y el doctor Javier Crespo García, jefe de Servicio de Medicina Digestiva en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla han sido los encargados de dar a conocer la iniciativa de salud, destacando la oportunidad única de vincular el cribado del virus SARS-CoV-2 al cribado del VHC. En la presentación han desgranado con detalle el informe elaborado por 17 expertos multidisciplinares, en el que se recogen diez recomendaciones para mejorar el diagnóstico de la hepatitis C y avanzar en su eliminación en la actual coyuntura sanitaria, con el objetivo de que puedan ser implementadas en cada comunidad autónoma en cuanto la situación epidemiológica lo permita.

De acuerdo con los expertos de la iniciativa ChanCe, si bien la pandemia por el SARS-CoV-2 ha tenido un evidente efecto negativo sobre la atención sanitaria a otros procesos asistenciales no relacionados de forma directa con la COVID-19, por ejemplo, sobre las estrategias de diagnóstico y eliminación de la hepatitis C, que se han visto también paralizadas en estos meses, la pandemia también está generando un gran volumen de determinaciones para detectar la presencia del virus SARS-CoV-2 y la posibilidad de vincularlo al cribado del VHC supone una oportunidad única.

Y continúan explicando esta oportunidad única de cribado, ligar el cribado del virus SARS-CoV-2 al cribado del VHC puede ser una acción efectiva, sencilla y económica; ya que el cribado de la hepatitis C puede hacerse con la misma gota de sangre utilizada para el SARS-CoV-2 y su coste es de un euro adicional por determinación, lo que  ofrece una muy buena oportunidad para llevar a cabo un screening de hepatitis virales que permitirían dar un salto decisivo en la eliminación de la hepatitis C.

Los expertos continúan, teniendo en cuenta las particularidades de cada comunidad autónoma y cuando la situación sanitaria lo permita, tanto en la parte asistencial como en la actividad de los servicios de microbiología, sería recomendable incluir la determinación del VHC en los estudios serológicos del SARS-CoV-2, tanto en el ámbito sanitario en un primer momento, como en el extra sanitario posteriormente. Y subrayan, en caso de no ser posible abarcar a toda la población, se podría acotar la muestra en función de parámetros de edad, prioritariamente, en la franja entre los 40 y 70 años.

Para los expertos, atendiendo a la situación generada en términos de salud pública por la pandemia de la COVID-19, la posibilidad de establecer un cribado oportunista vinculado a los numerosos contactos de la población con el sistema sanitario cobra mayor sentido que nunca. Y concluyen, se trata de buscar sinergias compatibles con la situación actual, que permitan recoger información de manera simultánea de dos patologías que tienen un importante impacto en términos de salud pública, optimizando los recursos disponibles.

 

El impacto de la Covid-19 en las estrategias de eliminación de la hepatitis C

En mayo de 2016, la Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó la primera estrategia mundial del sector de la salud contra las hepatitis víricas para 2016-2021[ii]. En ella, la OMS fijó el objetivo de eliminar la hepatitis C en el año 2030. Hasta la llegada de la pandemia por Covid-19, España era el segundo país mejor situado en la consecución de este objetivo[iii]. Concretamente, en el 2019, se estimaba que España eliminaría la hepatitis C en el año 20231.

En palabras de Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Rey Juan Carlos “la pandemia ha alterado de forma significativa la evolución positiva que España había experimentado en el camino hacia la eliminación de esta enfermedad en los últimos años”. Y detalla, “tanto el diagnóstico como los inicios de tratamiento para la hepatitis C, se han visto ralentizados, cuando no suspendidos, en los meses de mayor presión asistencial de la pandemia.

Gil subraya, “ante esta situación, los propios gestores sanitarios, tanto en el ámbito nacional como autonómico, así como los profesionales sanitarios, son conscientes de la importancia de reestablecer la atención a todos los procesos no-COVID”.

“La infección por el virus de la hepatitis C es una patología curable y potencialmente eliminable gracias a los actuales tratamientos antivirales contra el VHC  que pueden curar más del 95% de los casos de infección”, recuerda el doctor Javier Crespo, jefe de Servicio de Medicina Digestiva en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), “no obstante, para conseguir estos objetivos, es necesaria la identificación de pacientes que padecen esta enfermedad y lo desconocen. Por ello, es evidente el riesgo que conlleva, en términos de morbimortalidad y de transmisión de la enfermedad, la paralización de las estrategias de diagnóstico y tratamiento de la hepatitis C”.

Crespo explica, “en este escenario es necesario retomar las estrategias de cribado y de tratamiento precoz del VHC; por lo que debería considerarse la posibilidad de ver la gestión de la COVID-19 como una oportunidad para incrementar el diagnóstico y avanzar en la eliminación de la hepatitis C a través de determinaciones masivas de VHC (VHB y VIH) en todos los pacientes sometidos a test serológicos del SARS-CoV-2”.

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