ela cáncer de piel

La utilidad del estudio genético en la ELA

 

  • Las primeras manifestaciones de ELA suelen producirse entre los 40 y 70 años, aunque existen mutaciones genéticas asociadas con una forma de ELA juvenil que aparece antes de los 25 años 
  • Los test genéticos posibilitan un diagnóstico preciso para poder ofrecer consejo genético familiar, pronosticar la progresión de la enfermedad y orientar el tratamiento del paciente

 

Con motivo del Día Mundial de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), que se celebró el pasado 21 de junio, Health in Code resalta la importancia de los estudios genéticos para que las familias en riesgo se beneficien de una detección temprana y un tratamiento precoz si existe una alteración relacionada con esta patología.

Javier Simón Sánchez, neurogenetista en Health in Code, apunta que estas pruebas aportan también información sobre el pronóstico de la enfermedad en un paciente determinado, ya que algunas variantes están asociadas con formas más o menos severas de la enfermedad. “La variante p.Ala5Val en el gen SOD1 está relacionada con una de las formas más severas de ELA, con inicio repentino, progresión rápida y una supervivencia media de 1,2 años después de la aparición de los primeros síntomas”, asegura Simón Sánchez.

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa compleja caracterizada por la degeneración de las motoneuronas del córtex primario (primera motoneurona), así como las del tronco encefálico y medula espinal (segunda motoneurona). Los signos de afectación de la primera motoneurona contemplan espasticidad (músculos tensos y rígidos), hiperreflexia (reflejos exaltados), la aparición de reflejos de liberación anómalos y debilidad muscular que se refleja tanto en el movimiento como en el habla. La afectación de la segunda motoneurona se caracteriza por una debilidad más grave y se manifiesta acompañada de hiporreflexia (disminución de la respuesta motora) y atrofia de los músculos afectados. Además, existen síntomas menos definitivos como la presencia de fasciculaciones (contracciones musculares visibles bajo la piel) y calambres musculares que pueden estar presentes meses o años antes del inicio de la debilidad.

 

Correlación entre el gen SPTLC1 y la ELA juvenil

Las primeras manifestaciones de ELA suelen aparecer entre los 40 y los 70 años de forma localizada en función del eje nervioso perjudicado. No obstante, existe también un subtipo de la enfermedad que comienza antes de los 25 años y se asocia a un retraso severo del crecimiento. “Esta forma de inicio temprano está caracterizada por progresión lenta y fenotipo variable que, en ocasiones, puede dificultar el diagnóstico”, puntualiza.

Un estudio publicado por Johnson et al., (2021) evidencia que la presencia de ciertas variantes en heterocigosis en el gen SPTLC1 son causantes de la ELA juvenil. “Este gen, previamente relacionado con neuropatía sensitivo-autonómica hereditaria tipo 1A, codifica una subunidad esencial de la enzima SPT, que participa en la producción de esfingolípidos, presentes en las vainas de mielina y esenciales para la función normal de las conexiones nerviosas. Las variantes patogénicas en SPTLC1 dan lugar a la síntesis de un metabolito neurotóxico que se acumula dentro de las células”, manifiesta el clínico.

Se estima que la incidencia mundial de la ELA es de 1 a 3 casos por cada 100.000 individuos, siendo más prevalente en hombres que en mujeres. La mayoría de estos casos no cuenta con una historia familiar de la enfermedad y obedece a casos aislados o esporádicos. “Estos se caracterizan por ser clínicamente indistinguibles de los que presentan una historia familiar positiva a los que se les puede atribuir causas genéticas hereditarias y que representan entre el 5% y el 10% del total de los pacientes con ELA. El patrón hereditario de la mayoría de estos afectados es autosómico dominante con una penetrancia elevada, aunque existen algunas formas de transmisión recesiva y ligada al cromosoma X”, argumenta el neurogenetista.

Simón Sánchez remarca la importancia de los test genéticos, ya que “los pacientes portadores de ciertas variantes patogénicas podrían ser elegibles para ensayos clínicos con medicamentos específicos o terapia génica dirigida, lo que podría ser beneficioso para el paciente en estudio y otros afectados con el mismo diagnóstico genético”. Estos estudios ofrecen al paciente y su familia un consejo genético al informarles sobre el riesgo de la aparición de la enfermedad en otros familiares y, asimismo, permiten orientar a aquellos en edad fértil que quieran crear una familia

El neurogenetista de Health in Code incide en la relevancia de la genética en el desarrollo de ciertas enfermedades y concluye que es esencial educar a la población sobre estas patologías y su modo de herencia, así como acerca de la trascendencia que tiene realizar un diagnóstico preciso para pronosticar la progresión de la enfermedad y orientar el tratamiento del paciente.

Health in Code ha desarrollado un panel básico de la ELA que contiene los genes SOD1, TARDBP y FUS y, junto a una expansión hexonucleotídica en la secuencia no codificante del gen C9orf72 (no detectable mediante técnicas de secuenciación masiva convencionales), explican casi 2/3 de las formas familiares de la ELA. “Asimismo, contamos con un ensayo para la identificación de esta expansión y hemos elaborado un panel ampliado que incluye 38 genes asociados a la ELA y otros trastornos relacionados (esclerosis lateral primaria, síndrome de Brown-Vialetto-Van Laere, enfermedad de Fazio-Londe, etc.)”, indica el neurogenetista que incide en que “la ELA está estrechamente relacionada con la demencia frontotemporal (DFT) y, debido a la existencia de varios genes relacionados con ambas patologías (TBK1, VCP, TARDBP y, sobre todo, a la expansión de la repetición hexanucleotídica en C9orf72, responsable del 25% de DFT familiar y 6% de la esporádica), en Health in Code disponemos también de un panel NGS para el diagnóstico de casos con síntomas compatibles con ambas enfermedades”.