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Tengo dolor, ¿debo aplicar frío o calor?

 

Cuando sentimos cierto dolor, la aplicación de calor (termoterapia) o frío (crioterapia) puede aliviarlo debido a su acción sobre la circulación sanguínea. 

Mientras que el calor aumenta el flujo sanguíneo y ayuda a reducir la rigidez muscular dolorosa, el frío reduce la presión arterial, lo que limita la inflamación y el dolor asociado con las lesiones.

Crioterapia: ¿cuándo aplicar frío al dolor?

¿Ha sufrido de su tobillo desde que se lo torció? ¿Le ha dolido el coxis desde que se cayó? ¿Ha tenido esos molestos dolores en la pantorrilla desde que hizo ejercicio extenuante? ¿Ha tenido dolorida la espalda desde que cargó con una carga pesada…?Si conoce la fecha de su dolor y es severo y está asociado con un shock, entonces se ha lesionado. Es muy probable que su dolor sea inflamatorio. En estas situaciones, la aplicación de frío ayuda a controlar la inflamación de los tejidos (músculos, ligamentos) y por tanto a controlar el dolor.

Termoterapia: ¿cuándo aplicar calor al dolor?

Aplicar calor cuando se debe aplicar frío puede empeorar la lesión al afectar aún más los tejidos (músculos, ligamentos). Cuando se ha lesionado, como en las situaciones de ejemplo de la sección anterior, en muchos casos puede sentir el calor de la inflamación en la zona lesionada. No debes ponerle calor.

Por el contrario, cuando su dolor se ha instalado a largo plazo, sin que usted identifique un evento traumático, ciertamente es el resultado de la tensión muscular. Este es el caso, por ejemplo, de los dolores que puedes sentir en el cuello, los hombros o la zona lumbar al final del día. Estos dolores pueden aliviarse aplicando calor en el área dolorida, pero también con una ducha o un baño caliente.

¿Tienes alguna duda? ¡Habla con tu quiropráctico!

Si tienes dudas sobre el origen de tu dolor o si padeces alguna patología concreta (artritis, artrosis, osteoporosis, fibromialgia, etc.), habla con tu quiropráctico para que pueda recomendarte el tratamiento más adecuado.