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Actividad física y movilidad en la vejez

Tener problemas para moverte por su cuenta, como dificultad para caminar, subir escalones o poder sentarte y levantarte de una silla, puede provocar una discapacidad física y la pérdida de tu independencia.

Según la investigación, la inactividad física es el factor de riesgo más importante de discapacidad a medida que envejecemos.

Sabemos que la actividad física tiene beneficios probados para la salud, especialmente la actividad física moderada a vigorosa, como caminar hasta la tienda o practicar cualquier tipo de jardinería.

Pero quizás sorprendentemente, no sabemos mucho sobre los beneficios de formas más ligeras de actividad física o los efectos de distribuir nuestra actividad física a lo largo del día.

Comprender los beneficios de moverse con más frecuencia y participar en formas aún más ligeras de actividad física es importante para la salud de las personas mayores.

Estos tipos de actividad física pueden ser más fáciles de practicar regularmente para las personas mayores, especialmente aquellas que son frágiles.

La investigación

Por esta razón, un equipo de investigadores creó un estudio para examinar los efectos de realizar una actividad física ligera y una actividad física de moderada a vigorosa en personas mayores.

Los investigadores estaban interesados ​​en estudiar cómo la participación en estas diferentes intensidades de actividad, y si una persona distribuye su actividad física a lo largo del día, afecta las posibilidades de desarrollar una discapacidad de movilidad importante.

Los participantes en el estudio eran personas mayores que tenían desafíos con la función física y que participaron en el estudio Intervenciones de estilo de vida e independencia para ancianos (LIFE). Los investigadores publicaron su estudio en el Journal of the American Geriatrics Society.

El estudio LIFE examinó si un programa de ejercicio a largo plazo podría mejorar una discapacidad de movilidad importante. Para los propósitos del estudio, los investigadores consideraron que los participantes tenían una «discapacidad de movilidad importante» si no podían caminar 400 metros.

Las personas del estudio tenían edades comprendidas entre los 70 y los 89 años. Antes del estudio, los participantes hacían menos de 20 minutos de ejercicio a la semana, podían caminar 400 metros en menos de 15 minutos y se determinó que podían participar de forma segura en el estudio.

LeerLa inactividad en las personas mayores empeora la salud física

Los participantes se dividieron en dos grupos: un grupo de ejercicio y un grupo que recibió educación sanitaria sin ejercicio.

Para el sexto mes del estudio, los participantes del grupo de ejercicio realizaron 40 minutos adicionales a la semana de ejercicio moderado a vigoroso, que continuaron después de 12 meses y 24 meses.

El programa de ejercicio físico

El programa de ejercicios se centró en la actividad aeróbica (ejercicios que aumentan la frecuencia cardíaca y respiratoria), específicamente caminar. Los participantes tenían el objetivo de completar 150 minutos semanales de ejercicio moderado a vigoroso junto con ejercicios breves de equilibrio, flexibilidad y fortalecimiento de la parte inferior del cuerpo.

Los participantes tenían como objetivo hacer ejercicio de cinco a seis días a la semana, incluidas dos sesiones semanales de ejercicio en el centro. Durante las pocas semanas de entrenamiento, los participantes pasaron de hacer ejercicio a una intensidad ligera a una intensidad de caminata que sentían que era al menos «moderada».

De los participantes, 818 fueron asignados al azar al programa de ejercicios y 507 individuos tenían información de «acelerómetro» al comienzo del estudio. Un acelerómetro es similar a un podómetro, pero mide tanto la cantidad como la intensidad de la actividad física.

Resultados

Los investigadores encontraron que la intensidad de la actividad física, así como la forma en que la actividad física se distribuye a lo largo del día, deben adaptarse a la salud física de cada persona mayor para minimizar su probabilidad de desarrollar una discapacidad de movilidad importante.

Primero, recomiendan que las personas frágiles se centren en desarrollar la fuerza y ​​el equilibrio como un paso clave para prevenir la discapacidad de movilidad.

Luego, a medida que se desarrolle la fuerza y ​​el equilibrio, las personas mayores deben concentrarse en aumentar la cantidad de actividad física de intensidad moderada a vigorosa que realizan cada día a través de actividades como trabajar en el hogar, caminar para el transporte o hacer ejercicio con un propósito.

Una vez que las personas desarrollan fuerza y ​​equilibrio, y se involucran en al menos una pequeña cantidad de actividad moderada a vigorosa, pueden reducir aún más su riesgo de discapacidad motriz aumentando la cantidad de actividad ligera que realizan cada día y extendiendo esta actividad a lo largo de todo el día, por ejemplo a través de pasatiempos como cocinar, trabajar la madera o la jardinería.

Los investigadores concluyeron que una recomendación de «muévase más, con más frecuencia» es un buen punto de partida para las personas mayores que desean mantener el funcionamiento físico y un estilo de vida independiente.

Referencias:

  1. Fanning, J., et al. (2020) Relationships between Profiles of Physical Activity and Major Mobility Disability in the LIFE Study. Journal of the American Geriatrics Society.doi.org/10.1111/jgs.16386.

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