Un estudio halla que el aislamiento social durante la pandemia de COVID-19 puede acortarte la vida

Un nuevo estudio encontró que pasar más tiempo de forma aislada podría poner a las personas en riesgo de morir antes. Los investigadores encontraron un vínculo entre las interacciones reducidas y los cambios en el bienestar psicológico y la salud física que podrían conducir a una vida útil más corta.

El nuevo estudio, publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences, se produce en medio de la pandemia de COVID-19 que obligó a millones de personas en todo el mundo a pasar tiempo en casa y evitar reuniones. Se suma a la creciente lista de impactos indirectos de la enfermedad en las personas.

Los investigadores marcaron el aislamiento social como un predictor significativo del riesgo de muerte. La soledad puede afectar negativamente el sistema inmunitario y reducir sus funciones.

El estudio muestra que las personas aisladas pueden tener una defensa inmune deficiente, lo que las hace menos resistentes a enfermedades e infecciones. Tener relaciones interpersonales fuertes juega un papel importante en la supervivencia.

El aislamiento social también puede afectar el razonamiento y el rendimiento de la memoria, la homeostasis hormonal, la sustancia gris / blanca del cerebro, la conectividad y la función. Las personas que con frecuencia sienten soledad también corren un mayor riesgo de tener problemas de salud mental.

Los investigadores marcaron el aislamiento social como un predictor significativo del riesgo de muerte.

Somos criaturas sociales. La interacción social y la cooperación han impulsado el rápido ascenso de la cultura humana y la civilización. Sin embargo, las especies sociales luchan cuando se ven obligadas a vivir en aislamiento. Desde bebés hasta ancianos, la integración psicosocial en las relaciones interpersonales es fundamental para la supervivencia.

Los investigadores también encontraron que las personas que mantienen interacciones sociales tienen menos posibilidades de contraer enfermedades relacionadas con la soledad. Pasar más tiempo con grupos, como clubes deportivos, grupos de iglesia y pasatiempos, puede ayudar a reducir el riesgo de depresión en casi un 25 por ciento.

Ahora es más urgente que nunca reducir la brecha de conocimiento sobre cómo el aislamiento social afecta el cerebro humano y el bienestar mental y físico.

Los períodos prolongados de aislamiento social debido a COVID-19 podrían poner a muchas personas en riesgo de acortar su vida. Las organizaciones públicas y privadas deben aumentar los esfuerzos para abordar el problema y ayudar a reducir la soledad, especialmente en medio de la pandemia que también aumenta significativamente los niveles de estrés y ansiedad.

Investigadores del Reino Unido acuñaron el término «paradoja de la pandemia de COVID-19» para explicar la disminución de las tasas de mortalidad entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, en comparación con los últimos cinco años.

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