«Su soledad se le había hecho una obsesión. Cuando el sol se ponía, los ojos se le humedecían.»

– Carner, J. (1903) El idilio de los chichones. J. Cunill.

Se ha escrito mucho sobre la pandemia desde todos los ámbitos de la vida humana (científicos, tecnológicos, relacionales, periodísticos, políticos…). A veces tenemos la sensación de que tal vez se ha escrito incluso demasiado, y por ello cuando empezamos un artículo en este sentido sentimos que podemos ser reiterativos. Otra vez alguien hablando sobre la maldita Covid-19? No hay otros temas sobre los que detenerse a pensar? Sí, evidentemente es así: hay muchos otros temas tan importantes o más que el que tratamos aquí.

Ahora bien, bajo este epígrafe van aflorando algunos de los temas importantes que habían sido sumergidos, escondidos, invisibilizados… La pandemia los ha agravado, o simplemente los ha hecho salir a la superfície.

Este artículo se centra en uno de estos temas importantes: la soledad de las personas mayores. Un estudio realizado por el Observatorio de las Personas Mayores[1] nos da datos sobre el porcentaje de personas que se sienten solas por encima de los 65 años (entre el 12% y el 39,8% dependiendo de los estudios referenciados). En el mismo artículo se explica como 1.758 personas mayores que acompaña esta entidad[2] se encuentran en situaciones de soledad no deseada. Hay dos cosas que me gustaría resaltar de estos datos. Por un lado, las propias cifras, que son lo suficientemente importantes como para hacer mención y tenerlas presentes de cara a futuras intervenciones sociales. Por otro, dos conceptos que surgen del análisis: «las personas que se sienten solas» y «la soledad no deseada». Detengámonos a pensar sobre estos dos conceptos.

No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Y no es lo mismo una soledad querida que una no deseada. Si alguien elige estar solo puede que no se sienta solo, pero si no busca a propósito esta soledad puede que sí la sienta. Esta percepción de soledad puede ir asociada a una sensación de aislamiento.

Por lo tanto, la soledad no tiene por qué estar relacionada de manera causal con el hecho de vivir solo o sola en un hogar unipersonal. Puedes vivir solo y mantener lazos relacionales fuertes con la familia, los amigos, los vecinos, etc. Pero también puedes vivir en hogares multipersonales y sentirte aislado. Hay varias variables que entran en juego en el grado de subjetividad sobre los sentimientos de aislamiento y soledad. La encuesta a cargo del FEM-CET[3] muestra cómo el género, el nivel educativo y las trayectorias vitales tienen mucho que ver.

Si bien en relación a la cuestión de la soledad y las personas mayores el panorama pre-pandemia no era demasiado alentador, sin duda el tiempo que hemos vivido sumergidos en ella ha empeorado la situación. Y lo ha hecho tanto entre las personas mayores que viven solas como entre los ancianos que se encuentran en centros residenciales[4]. Las personas mayores que viven solas vieron restringidos, de la noche a la mañana, sus paseos diarios, sus visitas a centros deportivos, los encuentros de cada tarde en los espacios de mayores, las salidas lúdicas, las visitas de familiares… Por su parte, las personas mayores que han vivido este periodo en residencias sufrieron las mismas restricciones y en muchos casos, además, el aislamiento en su habitación si se daban casos de contagio en el centro.

Este marco convivencial ha empeorado el grado de soledad y de aislamiento de las personas mayores, como de hecho ha ocurrido también con la mayor parte de la ciudadanía, sea cual sea su condición de vivienda o sus características personales. Ahora bien, la gran diferencia es que el punto de partida de una gran parte de las personas mayores, sumado a las condiciones que ya habitualmente las vulnerabilizan, ya era preocupante antes de la pandemia y esta situación no ha hecho más que empeorar. Como en muchas otras situaciones y colectivos, con la llegada de la pandemia ha llovido sobre mojado.

Montserrat Garcia

Profesora de la Facultad de Educación y Trabajo Social Pere Tarrés – URL

Directora del Máster en gerontologia y promoción de la autonomía personal.

 

[1] Celdran, M. i Martínez, R. La soledad en personas mayores: cómo hacer frente desde su complejidad, Observatorio de las Personas Mayores. https://ajuntament.barcelona.cat/dretssocials/sites/default/files/revista/10_en_profundidad_celdran_bcn25_cat.pdf

[2] En el marco de la entidad Amigos de los Mayores.

[3] Encuesta realizada entre los meses de abril y mayo del 2018, a cargo del FEM-CET (Centro Especial de Trabajo de la Fundación Esclerosis Múltiple) y dirigida por el Dr. Javier Yanguas Lezaun. Obra Social la Caixa. https://prensa.fundacionlacaixa.org/wp-content/uploads/2019/09/76390.pdf

[4] Habría que ver los efectos que ha tenido en hogares multipersonales.

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