El envejecimiento de la población lleva consigo el aumento del riesgo de desarrollar trastornos neurodegenerativos, entendiendo un aumento de probabilidad que en ningún caso refiere causalidad por el factor edad. Lo cierto es que las demencias son multifactoriales existiendo factores de riesgo y factores protectores que pueden evitar su aparición, o al menos disminuir su manifestación clínica en caso de desarrollar alguna de ellas.

En la búsqueda de aquellos factores protectores la estimulación cognitiva ha sido una de las mas investigadas, y aunque aún a la fecha no existe la evidencia suficiente para hablar de mejoras que prevalecen en el tiempo, lo cierto es que al menos tendrían un impacto en el corto plazo.

Dentro de esas actividades, el ajedrez desde hace algunos años esta siendo observado por investigadores de distintas latitudes, ya se conoce a la fecha el efecto terapéutico en el déficit atención con niños, en una mejora en la vinculación social y un aumento en la velocidad de procesamiento. Pero ¿Qué ocurre con las demencias?, ¿Podría ser un factor protector?

El doctor Fernández Vega del Hospital Universitario central de Asturias reconoce algunas posibles razones de porque su impacto puede ser positivo:

  • Es una actividad universal, conocida por gran parte de la población.
  • Es una actividad que contempla juego, deporte, arte y ciencia.
  • Su historia se ha documento a lo largo de la historia de la humanidad.
  • Puede retrasar alteraciones cognitivas.
  • Su eficacia sea ha demostrado en diversos contextos sociales de vulnerabilidad como lo son las cárceles, personas con diversidades neurocognitivas.
  • Hoy en día existen aplicaciones y plataformas que favorecen su uso en forma solitaria.

En 2019 un grupo de investigadores españoles encabezados por el profesor Manuel Lillo Crespo de la Universidad de Alicante realizaron una revisión a la evidencia científica existente a la fecha, analizando 21 artículos publicados en revistas de investigación, en su mayoría longitudinales centrados en la prevención en población sin diagnostico, llegaron a las siguientes conclusiones:

  1. Las actividades de ocio tienen un impacto positivo, dentro de esas actividades se reconoce la estimulación cognitiva en juegos como el ajedrez, indicando que reunirse con amigos y realizar actividades placenteras fueron factores asociados a un menos riesgo.La frecuencia en participar de actividades que estimulen cognitivamente también correlaciono con menor incidencia en la aparición de síntomas. Los investigadores reconocen el estudio de Dartigues y sus colaboradores publicado en 2013 con un seguimiento de 20 años, observaron que los jugadores de juegos de mesa tienen un riesgo 15% menor de desarrollar demencia, en un seguimiento de 3 años los jugadores de mesa el 3% de los jugadores desarrollan algún tipo de demencia en comparación con el 6% de los no jugadores, luego de 10 años el 16% de los jugadores frente al 27% de los no jugadores, después de 20 años el 47% frente al 58%. Lo cual hace inferir una relación protectora.
  2. Se ha planteado la hipótesis de que las actividades intelectuales que implican el aprendizaje y la memoria serían más protectoras contra el desarrollo de la enfermedad. Entre estas actividades, destaca el ajedrez como una actividad que reúne todas estas características. El uso de la memoria a corto y largo plazo, así como el cálculo, las habilidades visoespaciales y el pensamiento crítico son cinco áreas cognitivas, todas cubiertas por este deporte mental fácil de aprender y practica.

En resumen, la evidencia nos abre la interrogante y la curiosidad a seguir investigando, el ajedrez al ser un deporte universalmente reconocido y el cual agrupa la conformación de organizaciones que potencian su desarrollo, pueden abrir posibilidades a llevar a cabo estas investigaciones, por otra parte, la participación en asociaciones de ajedrez y el desarrollo de esta actividad en cualquier espacio, añade otros elementos como la interacción social, el mantener una continuidad identitaria puesto que aquella persona que disfruta del ajedrez probablemente podrá recibir los beneficios de practicar esta actividad a lo largo del curso de la vida, impactando en su calidad de vida y en su manejo del ocio y el tiempo libre, además de posibilitar un espacio de vinculación intergeneracional.

Leer: Cómo afecta el alzheimer a la memoria de trabajo

 

Nicolas Cisternas

Nicolás Cisternas Sandoval.

Especialista en Psicogerontología.

Corresponsal en Chile, Argentina y Uruguay.

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