Tener enfermedades del corazón no tiene que significar dejar de lado tus vacaciones o esos viajes pendientes con los que siempre has soñado. Los pacientes con enfermedad cardíaca a menudo pueden continuar viajando como siempre, pero pueden tener que tomar algunas precauciones adicionales para volar con seguridad.

Los riesgos de volar con una enfermedad del corazón

En general, el transporte aéreo no plantea grandes riesgos para la mayoría de los pacientes con enfermedades del corazón. “Incidentes” cardiacos se producen sólo en 1 o 2 pacientes de cada millón durante los viajes aéreos.

Sin embargo, algunos pacientes con enfermedades del corazón deben evitar volar, al menos temporalmente, debido al aumento del riesgo planteado por estar confinado a una gran altitud (y por lo tanto poco oxígeno) del compartimento. Las cabinas de los aviones están presurizadas hasta el equivalente de aproximadamente 3.000 km sobre el nivel del mar.

El transporte aéreo es generalmente seguro para los pacientes cardiacos, con las debidas precauciones.

Aunque el riesgo es pequeño para los pacientes con enfermedades del corazón, los problemas cardíacos comprenden una gran cantidad de emergencias médicas a bordo y ciertos grupos pueden estar en mayor riesgo. Para prepararse para estas situaciones, la Administración Federal de Aviación de EE.UU. ordena que un desfibrilador externo automático (DEA) se encuentre a bordo de la mayoría de los aviones de pasajeros (aquellos con una capacidad máxima de carga de más de 3.400 kg).

Uno de los mayores riesgos para las personas con enfermedades del corazón que están volando es el desarrollo de un coágulo de sangre o trombosis venosa, en la pierna, la pelvis o el brazo. Varios factores, tales como la deshidratación, disminución del oxígeno en una cabina de avión, y permanecer sentado durante largos períodos de tiempo pueden aumentar el riesgo de desarrollar un coágulo de sangre durante el vuelo – especialmente para aquellos con enfermedades del corazón que ya están en mayor riesgo.

Consejos para volar con una enfermedad del corazón

Investigadores de la Universidad de Yale han propuesto directrices para los pacientes con enfermedades cardiovasculares que desean viajar por vía aérea. Para crear estos consejos, publicados en el número 20 de julio de 2004, de la revista Annals of Internal Medicine, los autores recopilaron datos de numerosos estudios sobre el transporte aéreo y la enfermedad cardíaca.

Los pacientes no deben volar si:

  • Han tenido un ataque al corazón (infarto de miocardio) en las últimas dos semanas
  • Han sido intervenidos para colocar un stent de la arteria coronaria en las últimas dos semanas
  • Han tenido cirugía de bypass de la arteria coronaria en las últimas tres semanas (más tiempo si han tenido complicaciones pulmonares)
  • Tienen angina inestable, insuficiencia cardíaca mal controlada, o arritmias incontroladas

En particular, los autores no encontraron ninguna evidencia de que los viajes aéreos interfieran con marcapasos o desfibriladores implantables.

Lista de comprobación previa al vuelo para los pacientes con enfermedades del corazón:

  1. Habla con tu médico para ver si cualquier prueba previa al vuelo puede estar justificada para asegurar que la enfermedad cardíaca es estable.
  2. Lleva contigo los suficientes medicamentos que te han prescritoLleva una copia de tu historial médico.
  3. Lleva números de teléfono de tu médico (s) y miembros de la familia.
  4. Lleva los números de contacto y direcciones de sitios web para marcapasos y representantes locales en el país de destino si viajas al extranjero.
  5. Durante el vuelo, considera el uso de medias de compresión, y bebe mucho líquido para evitar la formación de coágulos de sangre.
  6. Reserva tu asiento junto al pasillo, lo que permitirá un fácil acceso al pasillo para caminar y estirar las piernas.
  7. Considera hacerte con un seguro de evacuación médica si tu seguro médico actual no la cubre.

Referencias:

Possick, S. E., & Barry, M. (2004). Evaluation and Management of the Cardiovascular Patient Embarking on Air Travel. Annals of Internal Medicine, 141(2), 148-154. http://doi.org/10.7326/0003-4819-141-2-200407200-00014