Rebeldía Joven contra el maltrato en la vejez

Los derechos de las personas de edad avanzada* (“viejos”, “ancianos”, “mayores”, “abuelos”, etc. -términos usados a veces en tono peyorativo-), han sido reconocidos como auténticos Derechos Fundamentales a lo largo de los últimos cincuenta años, a través de numerosos y diversos instrumentos nacionales e internacionales.

La protección de estos derechos plantea desafíos conceptuales y prácticos que tienen que ver con la delimitación de su contenido, la identificación de sus características y la cuestión de su eficacia y exigibilidad. La edad avanzada, a pesar de contar con los mismos derechos que otras personas, incluido el de no ser discriminado en función de la edad, se ve sometida a toda una serie de impedimentos que dificultan su plena inclusión, integración y participación en la sociedad.

La perspectiva de los Derechos Humanos aporta una visión positiva del envejecimiento y propicia la construcción de un marco conceptual acorde con la nueva realidad social de la vejez que sirva de garantía para el ejercicio pleno de sus derechos y libertades.

En estos momentos que vivimos se ha demostrado, de manera fehaciente, el olvido y abandono que esta sociedad, que se hace llamar moderna, solidaria, del primer mundo y del siglo XXI, ha establecido de manera sistemática con la población de edad avanzada, mediante políticas que priman el rendimiento económico como valor máximo de la persona, por encima de su dignidad.

  • Cada vez que una persona de edad avanzada sufre un desahucio sin solución habitacional digna.
  • Cada vez que sufre un corte de suministros básicos por no poder hacer frente a su pago.
  • Cada vez que una persona de edad avanzada vive y hasta muere en la calle.
  • Cada vez que una empresa de cuidados hace caja a costa de precarizar ese derecho fundamental.
  • Cuando un mayor no puede salir de su casa por un problema de accesibilidad. Cuando sufre una lista de espera sanitaria “eterna para su edad”.
  • Cuando hay que elegir entre medicamentos o comida, o entre comida y calefacción.
  • Cuando la pensión no llega para vivir.
  • Cuando las personas de edad avanzada son víctimas de engaño y hasta fraude por parte de empresas bancarias, de telecomunicaciones, de servicios, etc.
  • Cuando las residencias se convierten en “morideros”.
  • Cuando las instituciones ejercen su “violencia documental “, multiplicando trabas sin fin para que no lleguen a conseguir una prestación que les corresponde por ley.
  • Cuando los contratos, documentos, etc. están redactados de manera confusa, con letras pequeñas y cláusulas ocultas.
  • Cuando se incumple la Ley de Accesibilidad.
  • Cuando fallecen sin haber recibido una prestación por dependencia que les ha sido reconocida.
  • Cuando se le priva del derecho a terminar con su vida eligiendo una muerte digna.
  • Cuando se privatiza una prestación social, favoreciendo el lucro de una empresa por encima del bien de la persona.
  • Cuando una tutela es cuando menos sospechosa e impide que unos abuelos vean a sus nietos.
  • Cuando los derechos, son trocados por servicios.
  • Cuando esto sucede (Seguro que nos olvidamos de alguna situación igualmente bochornosa) es claramente…
    ¡MALTRATO EN LA VEJEZ!

Alejandra Guerra e Iris Marin de @rebeldiajoven

Pensionistas Indignados de Madrid, Marea por las Residencias, UPLA-La Union, Comando por lo Público, MuniMadrid Diversidad Funcional

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