Fundación Astier y el virus que no podrá con nosotros


Contundentemente afirmo, que este virus, no vencerá a la Fundación Astier Centro San José. Cualquier ser racional diría, que dado el escenario actual con positivos confirmados y el nivel de incertidumbre, es una declaración vanidosa y osada. Pero insisto, este virus no vencerá a nuestra residencia.

Y llego a esta conclusión porque la victoria en esta batalla no solo ha de analizarse con números, ni de infectados, ni de fallecidos, ya que hoy más que nunca somos personas cuidando de personas, y no solo datos. Es abrumador escuchar en medios de comunicación y conversaciones entre iguales, lo devastadora de las cifras que se están manejando, y por ello quiero gritar en este artículo, que en esta crisis la victoria es nuestra, no del virus.

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Y lo ratifico porque veo cada día, innumerables gestos que hacen que piense que esto nos nutrirá de profundos aprendizajes, y que lejos de mermar nuestras débiles fortalezas, nos está haciendo una familia más unida, alejada de fisuras, invencible.

Más allá de una vocación que se da por garantizada en el Tercer Sector, la unión y pasión puesta por todos los núcleos que intervienen en el proceso asistencial, humanizador, de nuestras amadas residentes, está provocando una potencia mayor que la de cualquier pandemia mundial. Y todo esto, sin apenas ayuda de la consejería en el suministro de EPIS, material médico y la realización de pruebas, lo cual aprovecho para denunciar amargamente.

Me emociona ver la pasión y actitud de todos y cada uno de los profesionales, independientemente de su categoría, poniendo su salud al servicio de la sociedad, literal. No nos equivocamos cuando hablamos de heroínas y héroes.

¡Apláudanles! 

Agradezco de manera intensa el apoyo y reconocimiento de las familias, que a pesar del miedo que sufren, no cesan de darnos alas desde la distancia. Su papel en forma de confianza es absolutamente vital para cualquier recurso como el nuestro.

¡Gracias!

Otra de nuestras armas, protectora y espiritual, es la constante oración durante toda la jornada del grupo de Hermanas Mercedarias de la Caridad que viven en comunidad en la propia residencia. Vivimos desde ellas, la protección de Dios, de la Virgen y San José, como un pararrayos divino que está frenando este mal.

Además, y de aquí si hemos conseguido un gran soporte, una sociedad que por encima de egoísmos, se ha entregado a la causa para sumar, para que nuestras residentes y personal, puedan vivir esta crisis en las mejores condiciones posibles. 

El arte como paliativo para el sufrimiento de personas que conviven con la enfermedad

Y lo mejor, la intachable actitud de las propias afectadas, que a pesar de ser etiquetadas como mujeres con discapacidad intelectual, yo las reformulo en Superdotadas Emocionales, por todo lo que nos han enseñado, con valentía y gran esperanza.

Esas son nuestras fortalezas, ese es nuestro poder contra el virus, de ahí mi fe en nuestro sino. Y  tras todo lo descrito, ¿pensarías que va a vencernos? Yo siento que no, porque hoy más que nunca, sigo insistiendo, somos un maravilloso grupo de personas cuidando de otras imprescindibles, las personas con algún grado de dependencia.

Borja Lucas es Director General en la Fundación Astier Centro San José en la actualidad, donde ha desarrollado su vocación al cuidado de los demás como enfermera y responsable de equipos. Especializado y comprometido con el maravilloso colectivo de personas con discapacidad intelectual y la dependencia, las cuales más allá de lo profesional, le han nutrido como persona. Humanista y laico mercedario.

Más de 120 años sembrando amor  😉

Fundado en Madrid en el año 1892, tiene en la actualidad su domicilio social en Alcalá de Henares (Madrid), Avda de Meco nº 14. Su finalidad es la atención de por vida a mujeres discapacitadas intelectuales con o sin minusvalías asociadas a partir de los 18 años. Fue fundado en el año 1892 por Dña. Sofía Astier y Balboa, mujer sensible, comprometida y de gran corazón que al contemplar las desigualdades sociales de la época le duele la situación de pobreza del país y la escasa atención que reciben las personas que no pueden valerse por sí mismas.

Religión, espiritualidad y vejez