En la actualidad está en boga una tendencia que se ha denominado Aging in place  que   básicamente, es cuando una persona mayor toma la decisión de envejecer en su hogar, decide hacer su vida en su casa, en su barrio. Se piensa como una buena opción hoy en día por varias razones: 

1. Los hogares y residencias de cuidado son muy costosas. 

2. Evita el estrés de una mudanza complicada. 

3. Al quedarse en casa, conserva sus recuerdos y se mantiene en un lugar familiar.

Cómo gerontóloga social quisiera mencionar algunos alcances sobre este concepto y sobre la tendencia de “envejecer en el lugar” o “envejecer en casa”, considerando el contexto de Latinoamérica y especialmente Chile mi país a partir de algunas preguntas que me han hecho al respecto. 

Quiero decir que en la mayoría de los casos envejecer en casa, sobre todo si es tu casa de toda la vida, ubicada en tu barrio, donde creciste o donde formaste familia, es una buena alternativa, ya que la persona mayor se mantiene en un hábitat conocido. En casa guarda recuerdos e historia de lo que ha sido su curso de vida, por lo que hay una conexión emocional con el lugar y con los objetos que allí se encuentran, lo que da un sentido de pertenencia. Este ejemplo lo llevo a una experiencia personal más allá de mi profesión, no imagino a mi abuela dejando la casa donde construyó su vida con mi abuelo, más de 50 años juntos, ella quiere ese lugar por todos los recuerdos que tiene, allí crió a su hija, ahí han sido los almuerzos familiares de cada fin de semana, ahí trabajó, ahí fue feliz,  aunque también allí enfermó mi abuelo y falleció, ahí los casó un cura cuando él estaba ya enfermo, pero también allí celebramos muchos de los cumpleaños familiares, en fin son bastantes hechos de su vida, ella no la quiere dejar y eso lo respetamos como familia al ponernos en su lugar. 

Volviendo al tema técnico, por otra parte, envejecer en casa ayuda a que la persona mayor siga inserta en lo que ha sido su barrio, donde también hay una historia e identidad y donde seguramente cuenta con redes sociales, como vecinos, almaceneros, clubes de mayores, entre otros, que son en muchos casos una fuente importante de soporte social e integración. Sin embargo, en algunos casos en que las personas mayores no cuentan con redes de apoyo y cuidados para mantenerse en buenas condiciones en casa, o que su vivienda no cuenta con las adaptaciones necesarias para desenvolverse de manera segura en sus actividades de la vida diaria podría ser mejor tomar una opción de trasladarse a casa de algún familiar o a una residencia especializada, lo que debe ser conversado con sus cercanos y decidido respetando la autonomía de la persona mayor y buscando las mejores opciones y las más respetuosas con lo que ha sido su historia de vida. Hay personas mayores que han decidido que en el momento en que se enfermen o tengan algún grado de dependencia desean ser trasladados a una residencia de larga estadía y si es su voluntad y el lugar cuenta con todo lo necesario es una opción muy válida.

«A fin de cuentas. Nuevo cuaderno de la vejez»

Evidentemente también el envejecer en casa puede ser más económico, pues las residencias de larga estadía en general son muy costosas y pocas personas mayores en países latinoamericanos tienen acceso a estos servicios pagados. Tampoco existen suficientes plazas o cupos en residencias estatales para albergar a las personas mayores que no tienen recursos para pagar este tipo de servicios.

Ahora bien, aunque es una buena alternativa, para envejecer en casa no se puede dejar de lado la importancia de contar con adaptaciones en la vivienda sobre todo cuando la persona comienza a tener algún grado de dependencia funcional (dificultad para realizar por sí mismo las actividades básicas para la vida diaria, como salir de compras, cocinar, higiene, etc.). Por ejemplo, cambiar los tipos de manillas de las puertas de redondas (pomos) por planas,  cambiar la tina por una ducha con receptáculo, instalar pasamanos y barras de seguridad en pasillos y baños, mejorar  desniveles en el piso, evitar el uso de alfombras que no estén pegadas al suelo y que pueden producir riesgo de caídas, ampliar las puertas de entrada a las habitaciones para el paso de andadores ortopédicos o sillas de rueda, entre otros. Además de contar algún servicio de apoyo para comunicarse en caso de emergencia de salud o de otro tipo, los servicios de teleasistencia en este ámbito son de gran ayuda. También es importante considerar si la persona mayor vive en un departamento en un edificio, cuales son las salidas de emergencia, si vive en un piso alto y es necesario bajar escaleras o usar ascensor, pensar si esto es adecuado a su estado funcional y de salud. También es importante tener algún familiar o persona significativa que viva relativamente cerca y que pueda prestar apoyo o compañía. 

En conclusión como gerontóloga social me parece que envejecer en el lugar es una alternativa muy buena si se toman los resguardos necesarios en cuando a apoyos y adaptaciones y sobre todo si realmente es el deseo de la persona mayor seguir allí. Sin embargo, tampoco podemos desconocer que la tendencia de envejecer en casa puede llevar en muchos casos a la soledad no deseada de las personas mayores, cuando no cuentan con visitas de familiares u otras redes, ya que hoy en día los desplazamientos dentro de las grandes urbes son más complejos y los horarios laborales en países latinos son largos, lo que impide que la familia o amigos visiten en forma periódica a sus padres o abuelos. Por esto se requiere también de programas municipales (de ayuntamientos) o estatales que propicien que las personas mayores formen redes en los territorios  y cuenten con compañía si la necesitan, ya que la soledad no deseada es un factor de riesgo en muchas áreas para lograr un buen envejecer. 

Beatriz Urrutia Quiroz

Licenciada en Trabajo Social y Trabajadora Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Diplomada en Atención Gerontológica UC. Máster en Valoración e Intervención en Gerontología y Geriatría Universidad de la Coruña. Socia de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile. Encargada de Contenidos de Fundación AMANOZ. 

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