El coronavirus llegó a un Chile envejecido y revolucionado


El día 3 de marzo se confirma el primer caso de “coronavirus” en Chile. Hace pocos días había finalizado el “Festival de Viña”, que nos tuvo encendidos, ya que con este evento se retomaba la revuelta social y se anunciaba un temido MARZO con varias convocatorias de movilizaciones sociales. El virus pasó casi desapercibido.

Vino la primera gran movilización: el 8M. Chile tuvo una de las convocatorias más grandes a nivel mundial, donde por supuesto las mujeres mayores tuvieron un gran protagonismo. El virus seguía silente, escuchábamos de nuevos casos, pero ya nuestros amigos y amigas del extranjero, principalmente los que residen en Italia o España, nos advertían de lo importante de tomar medidas preventivas a tiempo: #QuedateEnCasa.

Hablemos claro de las personas mayores y salud mental

Las primeras medidas oficiales llegan el día 13 de marzo. Días después comienza fase 4 con nuevas medidas con recomendación de aislamiento social y se fijan medidas pensadas en los grupos de riesgo, en espacial con las personas mayores que son casi 3 millones. 

Recibíamos trágicas noticias de los países más afectados. Y la preocupación por nuestros mayores crecía. La preocupación constante por los y las mayores de nuestra familia. Los consejos y las llamadas no eran suficiente. Así muchos nos dimos cuenta lo difícil de tomar conciencia. 

En Chile se acerca el invierno con la temida INFLUEZA, por lo cual el gobierno decide adelantar la campaña de vacunación de invierno y hace un llamado a acudir a los centros de salud. Comienzan las aglomeraciones de personas mayores en centros de salud y los cuidados son mínimos. En años anteriores se luchaba por cumplir las metas en vacunas pero esta vez acudieron en masa.  

Venía fin de mes y se acercaba el “pago de pensiones” de los mayores y lo más común es que asistan a las cajas de pago y no usen medios electrónicos porque la brecha digital los deja fuera siempre. Se aglomeraron nuevamente en filas eternas sin ningún resguardo expandiéndose nuevamente. 

En las filas era se conversaba del virus, de las teorías, de las conspiraciones, de los mitos, de la receta del alcohol gel casero, de las mascarillas, etc. También se transformó en un lugar de vida social, no olvidemos que muchos viven solos.

Arte y Longevidad. La imagen del anciano en la pintura

Muchos nos preguntábamos ¿Por qué se exponen a esas filas? ¿No tienen miedo? Al parecer no tienen miedo, al parecer han vivido tantos eventos durante su trayectoria de vida que un virus nuevo no es de temer. 

Chile avanza lentamente en medidas preventivas, la cuarentena solo llegó para las comunas más afectadas. Hasta el momento son más de 3 mil los contagiados, los fallecidos 11 y todos/as mayores. Urgen medidas más severas para que las personas puedan quedarse en casa.

Tengo la certeza que esta crisis nos abrirá nuevas oportunidades para seguir integrando a las personas mayores. Ya nos dimos cuenta lo importante de disminuir la brecha digital. La invitación es a empatizar con los mayores y no seguir aumentando el edadismo.

Patricio Saldívar Díaz. Fonoaudiólogo – Con formación en fonoaudiología geronto-geriátrica. Conductor programa radial @gero_zoom enfocado en el envejecimiento saludable

El arte como paliativo para el sufrimiento de personas que conviven con la enfermedad