Un gato acogido por 40 personas mayores

Un gato llegó a nuestras vidas hace poco tiempo, concretamente el 1 de octubre de este año. Entró lanzado por la puerta y, sin pensárselo mucho, metiéndose entre nuestras piernas (y corazones).

Buscaba unas manos amigas que le acariciaran, que le tocaran bajo la barbilla y caricias detrás de las orejas, y la verdad que voluntarios no faltaron. Fue pasando de unos brazos a otros, jugó con los ovillos de lana que encontró en la sala de terapia ocupacional, y  todos le iban llamando para que se acercara un poco a ellos hasta que se quedó dormido en el regazo de una señora.

Llegó para quedarse así que le bautizamos con el nombre de Colin. Al día siguiente ya teníamos cita con el veterinario para un chequeo general, desparasitarle e iniciar todo el proceso necesario para que pudiera quedarse con nosotros, en nuestra casa.

Nuestra casa es una residencia para personas mayores ubicada en un pueblo de Valladolid, en La Pedraja de Portillo. Somos un centro pequeño: 40 residentes y sus trabajadoras formamos esta gran familia. No es la primera vez que tenemos un animal; un perro, peces y ahora también Colorin, es una ninfa que lleva con nosotros más de cinco años.

Amor incondicional: mirar con los ojos de un animal de compañia

La vida en casa ha cambiado, y mucho. Ahora tenemos una nueva responsabilidad con Colin pero sobre todo una gran ilusión: comprarle la comida, llenarle el comedero y bebedero diariamente, procurar que tenga todo limpio, llevarle al veterinario, tejerle mantas… con la ayuda del personal técnico los residentes se ocupan de todo.

Ha pasado ya más de un mes y la adaptación ha sido increíble, por todas las partes. Para muchos de nuestros residentes resultaba impensable atarse los cordones de sus zapatos, pero resulta que sí son capaces de agacharse para acariciar a Colin o para darle sus gominolas, se acuerdan de que hay que echarle las gotas de los oídos o de que tiene cita con el veterinario.

Los resultados obtenidos en tan poco tiempo son tan positivos que no podemos estar más contentas de que Colin cruzara el umbral de nuestra puerta y se quedará a formar parte de nuestra gran familia.

Gracias Colin por elegirnos como familia.

 

Inmaculada González Allende.

Trabajadora Social.

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