El envejecimiento no se trata solo de artrosis y dentaduras postizas, ya hace más de una década Stone, A. y sus colegas sugerían que en realidad las personas pueden sentirse progresivamente más felices tras llegar a la madurez.

Si eres un abuelo feliz – ¿Qué más te puede faltar?

Muchos piensan en la vejez como una etapa de tristeza y melancolía. Y esta es una de las razones por la que muchos asocian la vejez a esos corazones forjados en hierro como el de la vieja bruja de Blancanieves o el del Sr. Abraham Simpson. Sin embargo, no le daremos la razón a esta “cultura popular” porque resulta que no todas las personas mayores dejan de disfrutar las cosas buenas de la vida. De hecho, los estudios sugieren que cuanto más mayores somos, experimentamos más emociones positivas y mayor es el sentimiento de felicidad en comparación con las personas jóvenes.

Ay hijo… todo va a ser más fácil, ojalá sea más fácil.

La felicidad tiende a comportarse en lo que los investigadores llaman la “curva en U”, donde los niveles de felicidad disminuyen entre las edades de los 18 a los 50 años y seguidamente tienden a aumentar gradualmente hasta el final de la vida.

Las personas mayores experimentan con más frecuencia la felicidad que los jóvenes.

¿Felices para siempre?

Hay una serie de posibles explicaciones al por qué los jóvenes parecen desperdiciar sus sonrisas. Una teoría es que la definición de la felicidad cambia con la edad. Las personas más jóvenes tienden a identificar la felicidad con el entusiasmo (un estallido de emociones al estilo montaña rusa). Mientras que las personas mayores asocian la felicidad con sentimientos de paz (pensándolo bien, el carrusel está mucho mejor). Otro estudio sugiere que la edad cambia la forma en que los diferentes aspectos de la vida afectan a nuestra felicidad. Ciertos factores, como vivir en pareja y participar en actividades religiosas, son mejores predictores de la felicidad en las personas mayores. Y no ayuda demasiado que muchos de nosotros soñemos con ser multimillonarios: las personas más jóvenes tienden a generar mayores expectativas de felicidad que sus antecesores. El permanecer inconsciente ante la realidad puede desencadenar repetidos fracasos, la melancolía de permanente desilusión que irremediablemente nos lleva al aislamiento y nos sienta a llorar frente a los sueños rotos. 

Por otro lado, hay algunas investigaciones que sugieren que las personas pueden convertirse en cascarrabias con la edad. Un estudio indicó que la felicidad podría disminuir gradualmente para algunas personas en su edad adulta, como resultado de la creciente insatisfacción con la salud, el drama familiar, y los problemas con el trabajo.

Independientemente de la edad de una persona, hay algunos factores consistentemente ligados a las emociones positivas. La seguridad económica, una vida saludable, las expresiones amables y las relaciones sociales parecen hacer que casi todo el mundo se sienta bien, y por ello funcionan como los mejores predicciones de la felicidad.

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Si quieres ser feliz, aprende de las personas mayores y consigue tener:

  • Una apreciación más profunda del valor de la vida
  • Una sensación de plenitud
  • Una mayor capacidad de comprender y manejar vicisitudes de la vida
  • Menos aspiraciones y expectativas de sí mismos
  • La capacidad de vivir en el presente y no preocuparse por el futuro
  • La sabiduría para saber que no se puede complacer a todos todo el tiempo
  • Una inclinación para ver situaciones de manera más positiva