A medida que envejecemos, nuestros cerebros se vuelven más lentos en ciertas tareas, pero eso solo significa que debemos trabajar de manera más inteligente.

Nuestros cerebros pueden desacelerarse a medida que envejecemos, pero lo compensamos prestando más atención a lo que hacemos. Un estudio de la Universidad de Ruhr en Alemania muestra cómo los ingeniosos trucos que utilizan nuestros cerebros permiten frenar de manera efectiva los efectos del envejecimiento.

Una habilidad que cambia a medida que envejecemos es la capacidad de nuestro cerebro para categorizar la transmisión de información. Esto es esencial, porque nos ayuda a evitar hacer cosas como comer un fruto venenoso. El aprendizaje de categorización es en gran parte visual, pero también se basa en la atención. Cuando somos jóvenes, nos resulta fácil agregar cosas nuevas a nuestras categorías internas. Sin embargo, a medida que envejecemos, esta habilidad se ralentiza.

En un estudio, realizada con 10 sujetos mayores y 17 sujetos jóvenes, se pidió a los participantes que ordenaran círculos de colores en dos categorías. A ambos grupos les resultó fácil ordenar círculos que eran similares: su desempeño fue igual. Pero cuando se les pidió que clasificaran “excepciones” o círculos que eran significativamente diferentes de las normas establecidas en la prueba, los participantes de edad avanzada tuvieron problemas.

El hallazgo esencial aquí, sin embargo, es que las personas mayores aún realizaron las tareas correctamente al final. Simplemente llegaban a hacerlo bien de una manera diferente. Con el fin de compensar la disminución de la capacidad del cerebro para categorizar sobre la marcha, prestaron más atención a las excepciones. Es decir, a medida que envejecemos, debemos prestar más atención a las cosas que cuando somos jóvenes. La atención se midió utilizando EEG y seguimiento ocular.

Y no es solo la categorización la que se ve afectada con la edad. Los autores citan estudios previos que muestran otros cambios relacionados con la edad, incluida una “disminución en los procesos involucrados en el mantenimiento y la actualización de la información en la memoria declarativa”. La memoria declarativa es el tipo de memoria a largo plazo que utilizamos cuando recordamos conscientemente hechos y experiencias.

Prestar más atención no es la única forma en que trabajamos para evitar el lento declive de nuestro cerebro. También minimizamos el esfuerzo necesario para completar una tarea. De la misma manera que una persona con muletas puede planear cuidadosamente cualquier viaje a otras habitaciones de la casa para minimizar los viajes malgastados, nuestros cerebros planifican el movimiento de nuestros ojos para que sean más eficientes. También somos mejores en la supresión de información irrelevante para la tarea, en parte debido a un mejor conocimiento de lo que es y no es relevante para la tarea en cuestión.

Entonces, realmente, podríamos resumir esto como juventud versus experiencia. Nuestros cerebros funcionan a toda velocidad cuando somos jóvenes, pero desperdiciamos mucha de esa energía. No es que importe, porque a esa edad tenemos energía de sobra. A medida que envejecemos, hacemos un mejor uso de nuestros recursos limitados.

Referencias:
  1. Schenk, S., Minda, J. P., Lech, R. K., & Suchan, B. (2016). Out of sight, out of mind: Categorization learning and normal aging. Neuropsychologia, 91, 222-233. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2016.08.013