¿Sabías que la forma en que nos comunicamos repercute en la calidad de los cuidados que dispensamos?

Estos 6 consejos mejorarán tu comunicación con las personas con demencia.

SONREÍR

Haz que tu expresión facial sea agradable. Incluso en los momentos que no tienes ganas de sonreír, este pequeño acto puede aumentar tu estado de ánimo. Al sonreír tu voz también reflejará este cambio. A menos que la situación sea apropiada para la comunicación compasiva, intenta transmitir un humor alegre. Encontrarás más sencillo el día a día.

EL TONO DE VOZ

No es cierto que todas las personas mayores necesiten que utilicemos tonos fuertes y elevados para hacernos comprender. Cuida los déficits sensoriales en cada caso particular, pero habla con calma y con cuidado, haciendo saber al otro que te estás acercando. Continua con un tono suave, incluso si la persona se siente mal o agitada. No utilices tonos de imposición, el resultado será mejor si utilizas un tono dulce al comunicar una acción.

EL LENGUAJE CORPORAL

Las personas a las que ayudas son capaces de detectar tu enfado, tensión o frustración. La manera en que te mueves y cómo le ayudas a vestirse, a comer o a acostarse desprenden cantidad de información emocional que puede repercutir de manera negativa el los demás. Si notas tensión o enfado, tómate un respiro, sal de la habitación y practica la respiración profunda. Recuérdate que este comportamiento difícil que muestra la persona se debe a la enfermedad y no a sí misma.

TACTO

Ofrécele tu mano, acaricia su pelo, dale un masaje suave si la encuentras receptiva. Presta atención a su respuesta y podrás saber si lo que estás haciendo le calma, o por el contrario, le incomoda.

RECORDAR

Cuántas veces escuchamos a alguien dirigirse a una persona con demencia diciendo “¿te acuerdas de …?” , “¿me conoces?”, “¿qué has hecho hoy?”… Si quieres cuidar bien no lo hagas nunca. Esto provoca frustración, hace que las personas se enfaden al darse cuenta de que no pueden recordar y por tanto, no pueden aportar nada a la conversación. Ofrécele temas en los que sienta seguridad por ser capaz de recordarlos, pregúntale por su infancia, por sus padres… Utilizar albumes de fotos puede facilitar esta actividad.

MÚSICA

Utiliza música de su época para estimular sus recuerdos, para potenciar la comunicación y para hacerle sentir seguridad. Comparte canciones de películas de antaño, himnos geográficos, folclore, ídolos de su época… Sonrisas, recuerdos, reconocimiento y felicidad asegurados.

Y recuerda… cuando cuidas, una sonrisa vale más que mil palabras.