¿Te imaginas ir a visitar a tu madre a la residencia donde vive y entrar en pánico al no dar con ella? Prepárate para la explicación de la breve, pero intensa, desaparición de esta mujer de 79 años de Irlanda del Norte.

Sadie Sellers, desapareció por algunas horas de la residencia en la que vive para ir a hacerse un tatuaje en un local de Londonderry, en Irlanda del Norte. Su nieta, Samantha, fue cómplice en esta aventura.

Mientras el hijo de Sadie encontró un dormitorio desierto y una silla de ruedas vacía en la residencia, su hija acompañaba a su madre en una aventura inolvidable: tatuarse el corazón que siempre había querido lucir.

El hombre casi sufre un colapso nervioso pero llamó a su hija, Samantha, que le informó que Sadie estaba con ella.  “Yo pensé: ‘¿Qué demonios está pasando aquí?’ y Samantha me dijo: ‘Sí, la abuela está conmigo’ y me pidió que las encontrara en un local cerca del centro”, explicó el hombre de 57 años, que salió disparado para el estudio de tatuajes Seventy-Six.

“En ese momento supe que algo pasaba, pero no podía imaginarme qué era”, dijo el hombre. Cuando llegó al local, el tatuador Ciaran Ward ya casi había completado el corazón en el antebrazo izquierdo de Sadie.

A Sadie, no le detuvo la fragilidad de su salud, sabía lo que quería y fue directa a conseguir su sueño. A sus 79 años, es abuela de 11 nietos y afirma sentirse feliz con el tatuaje que se hizo, explicando que no buscaba la aprobación de su familia sino su propia satisfacción. 

¿No es maravilloso?