Francia ha aprobado, con los votos de socialistas y republicanos, la ‘ley de final de la vida’ que permite la sedación profunda y la retirada de medicamentos por petición expresa del paciente, cerrando así la puerta a la eutanasia. La ley obliga a los médicos a aplicar la “sedación profunda y continua” a un paciente en fase terminal que lo solicite. La diferencia con la legislación vigente es que ahora es el paciente o una persona de confianza quienes tienen la última palabra a la hora de decidir la sedación profunda, y no los médicos. Los promotores del nuevo texto la definen como una ley que permite “dormir antes de morir para no sufrir”. Los partidarios de la eutanasia consideran que se queda a medio camino entre el “derecho a morir” y los provida.

¿Qué ocurre en España?

La Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente es una entidad sin ánimo de lucro que desde 1984 lucha por alcanzar el derecho a morir dignamente. Promueve el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla, y defiende el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a, llegado el momento, morir pacíficamente y sin sufrimientos, si éste es su deseo expreso.

¿Conoces el Manifiesto de Santander? 

Todo ciudadano tiene derecho al alivio del sufrimiento al final de su vida mediante una asistencia paliativa de calidad respetuosa con sus valores y sus creencias, expresados en ese momento o de forma anticipada en el testamento vital (instrucciones previas o voluntades anticipadas). El paciente tiene derecho a recibir información veraz sobre su proceso de enfermedad, a rechazar un tratamiento, a limitar el esfuerzo terapéutico y a elegir entre las opciones disponibles, como la sedación terminal.

Por ello, manifestamos que es responsabilidad de los políticos:

1. Conocer de manera fehaciente cómo mueren los ciudadanos.

2. Garantizar el libre ejercicio de estos derechos.

3. Promover un debate sobre la eutanasia y el suicidio médicamente asistido de personas que al final de su vida padecen, a pesar de los cuidados paliativos, un sufrimiento insoportable del que desean liberarse con todas las garantías legales.

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