La ansiedad, la inquietud y la hiperquinesia definen a una persona con este trastorno del movimiento.

Síntomas como la acatisia hacen, en muchas ocasiones, que la convivencia con el paciente resulte difícil e incluso imposible. Por ello debe saber, que estos comportamientos no se realizan de forma intencionada, sino que son consecuencia de una enfermedad (cambios cerebrales) y, en ocasiones, de cambios ambientales (modificaciones de la rutina habitual). Con este artículo queremos ayudarle a comprender y manejar eficazmente situaciones complejas con pacientes que manifiestan este trastorno motor.

Como la acinesia, la acatisia es la manifestación de un síntoma extrapiramidal (un problema en la neurotransmisión dopaminérgica). Este trastorno motor llamado acatisia se caracteriza por síntomas de ataques de ansiedad acompañados de problemas de inquietud y psicomotores. La persona afectada por este trastorno  psicomotor se ve obligada y siente la constante necesidad de moverse, sentarse, pararse,caminar, mover las piernas … siendo la causa de la acatisia, por lo general, el uso de fármacos neurolépticos. La acatisia tiene un componente importante de distress subjetivo. Sin embargo, presenta un desafío importante en la clínica en la distinción entre acatisia y agitación. Esto tiene implicaciones importantes, ya que un aumento de la dosis de antipsicótico intentando tratar la agitación puede empeorar la acatisia.

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¿Cómo es una persona con acatisia?

La acatisia no es una expresión de ansiedad del cuerpo. Como se ha mencionado, la inquietud, la incapacidad para permanecer sentado y las tensiones internas son características de este trastorno del movimiento. Entre las manifestaciones psicomotrices de este trastorno se pueden observar:

  • La inquietud motora.
  • Movimientos repetitivos involuntarios.
  • Trastorno de hiperactividad o hiperquinesia.
  • Inestabilidad motora o tasicinesia.
  • Distonía, contracciones musculares (giros, torceduras, mala postura del cuerpo).
  • Trastornos de la conducta y trastorno de pensamiento (depresión, hostilidad, tendencias suicidas).

¿Cuál es la causa aparente de la acatisia?

“Tiende a ser el resultado de la utilización del tratamiento con fármacos neurolépticos (tanto típicos como atípicos) de deplectores monoamina presinápticos como la tetrabenazina y los antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina” (EM Kahn 1992). Hay vestigios que sugieren que las neuronas dopaminérgicas en el área del segmento anterior pueden estar involucradas. Algo interesante para tener en cuenta es que la acatisia no sólo puede ocurrir con antipsicóticos de primera generación, sino también con fármacos más nuevos como quetiapina y aripiprazol.

 La acatisia puede ocurrir en casos de:

  • Enfermedad de Parkinson. Dependiendo de la terapia dopaminérgica utilizada.
  • Esquizofrenia. Un trastorno psicótico caracterizado por delirios, alucinaciones, desequilibrio emocional o la evasión de la realidad.
  • Enfermedad de Alzheimer (dentro de su sintomatología psicótica).
  • Síndrome De Piernas Inquietas. Trastorno caracterizado por las tensiones internas y las sensaciones dolorosas en las piernas.
  • Desórdenes De Ansiedad.
  • Síndrome de abstinencia.

El cerebelo es el centro neurálgico del cerebro y su función es controlar las habilidades motoras. Por ello, trastornos cerebelosos causan anomalías en la amplitud, velocidad y potencia de movimiento.

¿Cuál es el tratamiento de la acatisia?

  • Las dosis más bajas de neurolépticos  o la suspensión de los mismos son el tratamiento habitual. Si, a pesar de la interrupción del tratamiento no es notable la mejoría, existen otros tratamientos que se utilizan comúnmente dos tipos de fármacos, anticolinérgicos y antiadrenérgico:
    • La clonidina (agonista alfa-2).
    • Los anticolinérgicos (trihexifenidilo).
    • Propranolol, benzodiazepinas o amantadina.
  • Establecer una buena higiene del sueño. La fatiga suele empeorar los síntomas de la acatisia, por lo que es importante practicar unos buenos hábitos del sueño. Idealmente, implica tener un ambiente fresco, tranquilo y cómodo para dormir, ir a la cama al mismo tiempo, y dormir lo suficiente para sentirse bien descansado. Algunas personas con acatisia encuentran que ir a la cama más tarde ayuda a dormir lo suficiente.
  • Hacer ejercicio. De forma moderada, el ejercicio regular puede aliviar los síntomas de la acatisia, pero la exageración en el gimnasio o hacer ejercicio demasiado tarde en el día puede intensificar los síntomas. Una correcta realización de ejercicio físico ayudará a relajar los músculos y a reducir el estrés asociado con la acatisia.
  • Evitar la cafeína. A veces, reduciendo el consumo de cafeína puede ayudar a las piernas inquietas. Vale la pena tratar de evitar los productos que contienen cafeína, como el chocolate y las bebidas con cafeína, como el café, té y refrescos, para un par de semanas para ver si esto ayuda.
  • Facilitar un entorno seguro de deambulación. Eliminar barreras arquitectónicas que impidan el vagabundeo, como muebles o sillas en los pasillos, creando un ambiente seguro. El ambiente ha de ser agradable y por ello deberá controlar aspectos como la luz y el ruido estridente para minimizar los efectos adversos.
  • No prestar atención a las caminatas, reforzar actividades alternativas.
  • Mantener rutinas y orden. Las rutinas diarias y un ambiente ordenado ayudan a la persona a estar orientada y producen sentimientos de seguridad y protección.
  • Proteger el entorno con cerraduras y sistemas de seguridad.
  • Identificación del paciente. Se debe asegurar de que el paciente que deambula lleva siempre una identificación correcta y datos para ayudarnos a localizarlo en caso de pérdida, donde se especifique que sufre un trastorno de memoria.

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